La campaña “Streamer of the Edge”, desarrollada junto a Delta Mullenlowe, llevó a creadores de contenido hasta la línea de banda para acercarlos al fútbol desde una perspectiva poco habitual.
El fútbol compite hoy por la atención de audiencias que consumen entretenimiento en múltiples pantallas y formatos. Para una generación acostumbrada a seguir a creadores, comentar en redes sociales y saltar entre contenidos, la experiencia de un partido puede extenderse mucho más allá de los 90 minutos.
Con esa oportunidad en mente, Banco Pichincha y Delta Mullenlowe desarrollaron “Streamer of the Edge”, una campaña que cambió el lugar habitual de los creadores dentro de una estrategia deportiva. En lugar de ubicarlos como comentaristas o protagonistas de contenidos posteriores, los convirtió en recogepelotas durante partidos de fútbol en Ecuador.
De la pantalla a la línea de banda
La campaña colocó a los streamers prácticamente dentro de la acción. Durante los encuentros, permanecieron junto a la cancha y reaccionaron en tiempo real a lo que ocurría frente a ellos, sin depender de un guion previamente establecido.
La propuesta aprovechó precisamente el carácter impredecible del fútbol. Una jugada, una discusión, un saque lateral o cualquier interacción con los jugadores podía convertirse en una oportunidad para generar contenido y compartir la experiencia desde la perspectiva del creador.
Según los resultados presentados por la campaña, la iniciativa consiguió 14,6 millones de impresiones, alcanzó a 4,1 millones de personas y generó 654.000 interacciones. También registró más de 90 minutos de visualización.
El creador como parte de la experiencia deportiva
La acción responde a un desafío que enfrentan las marcas que buscan conectar con audiencias jóvenes: el fútbol sigue siendo relevante, pero ya no es consumido necesariamente bajo un único formato. TikTok, YouTube, Twitch, videojuegos y transmisiones alternativas comparten espacio con los partidos tradicionales.
Esa transformación también se observa en otras iniciativas. Nike incorporó creadores de Twitch y streamers a “Toma Live”, una propuesta de fútbol callejero que combinó competencias, música y entretenimiento en una transmisión global. La NFL y YouTube, por su parte, sumaron creadores a la cobertura de partidos, incluyendo a perfiles como Deestroying en funciones junto a la cancha.
En el caso de Banco Pichincha, el movimiento fue llevar esa lógica directamente al terreno de juego. El streamer dejó de ser únicamente un canal para distribuir un mensaje y pasó a formar parte de la experiencia que genera el contenido. Para las marcas deportivas, esto abre una posibilidad: diseñar espacios donde los creadores no solo hablen sobre el espectáculo, sino que tengan un papel dentro de él.







