Banco Pichincha y Delta MullenLowe aprovecharon el clásico entre Barcelona SC e Independiente del Valle para recordar que «tu nombre no es una contraseña segura», transformando un patrocinio deportivo en una acción de ciberseguridad.
Los aficionados que asistieron o siguieron por televisión el encuentro entre Barcelona SC e Independiente del Valle se encontraron con un detalle que rápidamente despertó preguntas. En lugar de los tradicionales apellidos, las camisetas de los futbolistas mostraban únicamente una fila de asteriscos (*******). La misma intervención también apareció en las alineaciones, los gráficos de la transmisión y otros elementos vinculados al partido.
Lo que muchos interpretaron inicialmente como un error terminó siendo una campaña desarrollada por Banco Pichincha junto a la agencia Delta MullenLowe. La acción utilizó uno de los eventos deportivos con mayor audiencia del país para trasladar un mensaje relacionado con la seguridad digital y la protección de las contraseñas.
¿Por qué los jugadores del Barcelona SC tenían asteriscos en vez de nombres?
La iniciativa del Banco Pichincha partió de un comportamiento cotidiano que suele pasar desapercibido: utilizar el propio nombre como contraseña. Según la información difundida por la campaña, una de cada siete personas en Ecuador recurre a esta práctica, facilitando que ciberdelincuentes puedan acceder con mayor facilidad a sus cuentas personales.
Para representar visualmente ese riesgo, la marca decidió eliminar los nombres visibles de los jugadores y reemplazarlos por asteriscos, el mismo recurso gráfico que la mayoría de plataformas utiliza para ocultar las contraseñas mientras son escritas.
La explicación llegó al finalizar el encuentro. El mensaje era directo: si una contraseña contiene el nombre de una persona, los atacantes ya cuentan con una de las primeras pistas para intentar vulnerarla. De esta manera, el partido dejó de ser únicamente un espectáculo deportivo para convertirse en una demostración pública sobre la importancia de construir claves más robustas.
La campaña también trasladó la conversación a redes sociales, donde la ausencia de los nombres generó comentarios, teorías y preguntas antes de que se revelara el verdadero propósito de la intervención.
Banco Pichincha reemplazó nombres de jugadores del Barcelona SC por asteriscos
Más allá de la creatividad visual, la campaña refleja una evolución en la forma en que las marcas aprovechan los patrocinios deportivos. En lugar de limitarse a exhibir un logotipo durante un partido, Banco Pichincha utilizó el espacio para generar una experiencia que invitara al público a reflexionar sobre un hábito cotidiano.
La estrategia consistió en intervenir un elemento que los aficionados consideran permanente: el nombre de los futbolistas. Al modificar un detalle tan familiar, la campaña logró captar la atención de la audiencia sin recurrir a formatos publicitarios tradicionales.
Este tipo de acciones responde a una tendencia cada vez más visible en el marketing contemporáneo, donde las marcas buscan integrarse al contexto del evento en lugar de interrumpirlo. El patrocinio deja de ser únicamente presencia y se convierte en una herramienta para transmitir un mensaje o promover un comportamiento específico.
En este caso, la conversación trascendió el resultado del partido para centrarse en la importancia de revisar las contraseñas utilizadas en servicios digitales, demostrando que un activo deportivo también puede funcionar como un canal educativo.
Una intervención que trasladó la conversación del estadio al entorno digital
De acuerdo con los datos compartidos por la agencia, la campaña alcanzó a 4,8 millones de personas y generó más de 168 mil dólares en prensa ganada. Además, impulsó millones de cambios de contraseñas tras la difusión del mensaje.
Los resultados muestran cómo una acción construida sobre un elemento sencillo puede extender su alcance mucho más allá del escenario donde ocurre. La conversación continuó en medios de comunicación, redes sociales y plataformas digitales, multiplicando la exposición de la campaña sin depender exclusivamente de inversión publicitaria adicional.
En un contexto donde la atención del público es cada vez más difícil de captar, acciones como esta evidencian que las marcas también pueden aprovechar sus patrocinios para ofrecer mensajes útiles y generar participación alrededor de temas que afectan la vida cotidiana de las personas.
Banco Pichincha convirtió un clásico del fútbol ecuatoriano en una conversación sobre ciberseguridad, demostrando que una modificación aparentemente mínima puede transformar un patrocinio deportivo en una experiencia capaz de conectar con millones de espectadores y extender su impacto más allá de los 90 minutos de juego.









