De creepypasta a la pantalla grande, “Backrooms” se suma a la lista de historias nacidas en internet que han trascendido el espacio digital. Mercado Negro conversó con Alberto Castro, director de cine, quien explicó por qué este tipo de relatos despiertan cada vez más interés en la industria cinematográfica.
“Backrooms” llega a los cines peruanos con más de 8000 entradas vendidas en preventa, una cifra que —hasta hace 10 años— hubiera parecido inalcanzable para un producto audiovisual que nació en el internet. Su estreno en la pantalla grande ha puesto sobre la mesa el creciente impacto de las historias surgidas en entornos digitales y cómo estas han logrado abrirse paso dentro de la industria cinematográfica.
La película tiene su origen en el creepypasta homónimo surgido en foros de internet, que posteriormente dio paso a una serie web creada por el youtuber Kane Parsons. Con apenas 17 años, el joven creador fue contactado por la productora A24 para desarrollar la adaptación cinematográfica de su proyecto de terror analógico.

Para profundizar en el fenómeno de «Backrooms», Mercado Negro entrevistó a Alberto Castro, director de cine peruano, quien analizó las razones detrás del interés que despiertan las producciones nacidas en internet y cómo este tipo de contenidos ha comenzado a ganar legitimidad dentro del panorama audiovisual actual.
El reto de atraer público a las salas de cine
En un contexto marcado por el crecimiento de las plataformas de streaming y los nuevos hábitos de consumo audiovisual, las salas de cine han experimentado una disminución en la asistencia de espectadores. Solo en Europa, la concurrencia cayó 5,5% durante el 2025, según cifras del Observatorio Audiovisual Europeo.

“El consumo de cine se ha vuelto de un público bastante más adulto. Las nuevas generaciones se han alejado un poco del cine y es por eso que, hoy por hoy, tenemos tantos remakes de películas de los años 90, 2000… es porque la gente que sigue yendo al cine es de 30 a 40 años para arriba”, comentó Castro Antezana.
Ante este panorama, la industria cinematográfica optó por apostar por películas inspiradas en Propiedades Intelectuales (IPs) ya conocidas. Es decir, historias, personajes o universos que ya cuentan con una comunidad de fanáticos, lo que incrementa las posibilidades de atraer espectadores a las salas de cine desde antes de su estreno.


Casos como “Barbie” —inspirada en la icónica línea de juguetes— o las constantes producciones derivadas del universo de “Star Wars” reflejan cómo las audiencias preexistentes se han convertido en un factor clave para atraer espectadores a las salas de cine.
“De hecho, ahorita es bien difícil encontrar películas originales, todos son secuelas, remakes o adaptaciones de algo que ya existía antes. Esto hace que el internet sea un espacio importante de búsqueda de cosas que puedan funcionar con un público que no va al cine”, sostuvo el director de “Invasión Drag”.
Backrooms y el auge de las historias nacidas en internet
El éxito en preventa de “Backrooms” refleja un interés cada vez mayor por historias nacidas en internet que ya cuentan con comunidades digitales consolidadas. Para Alberto Castro, este tipo de contenidos digitales representan nuevas IPs con potencial debido al alcance y nivel de conexión que generan entre las audiencias online.


Lo cierto es que el estreno de «Backrooms» no es un caso aislado. Otras franquicias ya han dado el salto a la pantalla grande tras consolidar una sólida base de seguidores en plataformas digitales, como “Five Nights at Freddy’s”, “Obsession” o “Shelby Oaks”.

“Siendo el Perú un país en el cual demoramos en llegar a las tendencias, la pre-venta de Backrooms va por encima de las 8 mil entradas vendidas, y faltan días para que se estrene. 8 mil entradas vendidas en pre-venta, es un montón”, destacó Castro Antezana.
Sin embargo, este fenómeno no debe confundirse con la estrategia de incluir influencers en producciones cinematográficas para atraer público. A diferencia de los creadores de contenido, cuyo alcance se basa principalmente en su presencia y comunidad en redes sociales, las historias nacidas en internet parten de universos narrativos ya construidos.


Alberto Castro sostiene que la popularidad en redes sociales no necesariamente se traduce en asistencia al cine, ya que este tipo de contenido suele consumirse en plataformas gratuitas. En ese sentido, advierte que una gran base de seguidores no garantiza que la audiencia esté dispuesta a pagar por verla en una sala.
“Es distinto el contenido de los creadores tipo influencer al de los contenidos de formato narrativo. Backrooms, si bien no es una serie de episodios de una hora, sí tiene una construcción de universo que permite desarrollarla como una historia o película de larga duración”, mencionó.
En ese cruce entre lo digital y lo cinematográfico, casos como “Backrooms” evidencian cómo el internet se ha convertido en un espacio clave para identificar nuevas audiencias, construir universos narrativos y redefinir qué historias pueden movilizar al público hacia las salas de cine.







