La compañía relanza uno de sus productos más recordados a través de “Delayed Order”, una acción que transforma comentarios de redes sociales en entregas reales para sus KFC Lovers. El icónico Big Crunch se encuentra disponible a nivel nacional.
Después de varios años fuera del menú, KFC trae de vuelta el Big Crunch, uno de los productos más recordados de la marca gracias a su crocancia y tamaño contundente. Pero esta vez, el regreso no llega solo como un relanzamiento, sino como una experiencia construida alrededor de la nostalgia, la escucha activa y la conexión emocional con sus KFC Lovers.
Bajo el concepto “Delayed Order” o “El pedido pendiente”, la marca identificó a consumidores que durante años comentaron en redes sociales pidiendo el regreso del icónico sándwich.
Como parte de la acción, KFC sorprendió a algunos de ellos con una entrega anticipada del producto antes de su regreso oficial al menú, convirtiendo antiguos comentarios en experiencias reales.
“Queremos que se sienta como cumplir una promesa. Durante mucho tiempo, muchas personas pidieron el regreso del Big Crunch, por lo que esta vuelta busca ser una respuesta real a esa espera. Más que el lanzamiento de un producto, queremos que los consumidores sientan que KFC los escuchó y les devolvió algo que realmente querían”, señalan desde la marca.
De la nostalgia a la experiencia
La iniciativa nace de un insight claro: durante años, los consumidores mantuvieron vivo el recuerdo del Big Crunch a través de comentarios, pedidos y conversaciones orgánicas en redes sociales. Ese vínculo emocional se convirtió en el punto de partida para desarrollar una acción que mezcla social listening, experiencia de marca y conversación digital.

Con esta propuesta, KFC busca demostrar cómo la nostalgia puede transformarse en una herramienta poderosa para reconectar con sus comunidades y generar interacciones auténticas.
“Este tipo de acciones nos ayudan a conectar con las personas desde lo emocional. Hay productos que traen recuerdos y momentos especiales, y traerlos de vuelta genera una conexión muy genuina con la marca. Para KFC, también es una forma de mantenernos cercanos, escuchar a nuestros consumidores y seguir generando conversaciones relevantes con ellos”, explican.
El regreso de un clásico que sigue vivo en redes
Disponible a nivel nacional, el regreso del Big Crunch apunta especialmente a jóvenes consumidores y fanáticos de la marca que mantienen una relación activa con KFC a través de redes sociales, promociones y cultura digital.

Además de impulsar tráfico y ventas con el relanzamiento, la marca espera que sean los propios consumidores quienes amplifiquen orgánicamente el regreso del producto.
Así, el retorno del Big Crunch busca convertir la nostalgia y la expectativa acumulada durante años en una conversación natural entre los propios KFC Lovers, reforzando el vínculo emocional que el producto mantiene con su comunidad.
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