Pharrell Williams lidera una propuesta que redefine el lujo masculino con una narrativa que trasciende la pasarela a través de la nueva campaña FW26.
Para la temporada FW26, Louis Vuitton presenta una campaña que entiende el lujo no como destino, sino como proceso, experiencia y transformación. Bajo la mirada de Pharrell Williams, la firma articula una visión contemporánea del hombre viajero, uno que se mueve entre culturas, paisajes y estados emocionales sin perder identidad.
Asimismo, la elección de Pusha T y Jeremy Allen White no responde a la lógica del casting aspiracional tradicional, sino a una lectura cultural más amplia. Ambos representan formas distintas de habitar el presente, uno desde la sofisticación construida del hip-hop, el otro desde una energía más cruda y terrenal.
Louis Vuitton FW26: el viaje como lenguaje estético
La campaña desarrolla su narrativa en movimiento y se fundamenta en el concepto «Art de Vivre» de la Maison francesa. Carreteras secundarias, estaciones de tren y espacios abiertos funcionan como escenarios que refuerzan la idea de tránsito constante. En ese sentido, Louis Vuitton abandona la lógica del «lugar icónico» para apostar por momentos intermedios, esos espacios donde la experiencia ocurre sin pose ni espectáculo.
La colección FW26 recoge esa misma intención. Las prendas dialogan con el desplazamiento: siluetas pensadas para el movimiento, texturas que ganan carácter con el uso y una paleta cromática que conecta distintas geografías sin caer en la literalidad. Pharrell construye una propuesta donde la elegancia no se impone, se adapta.
En este relato, Pusha T expresa una sofisticación precisa y consciente, marcada por el control del detalle y la estructura. Jeremy Allen White, en contraste, aporta una lectura más instintiva del vestir, con combinaciones que privilegian lo táctil y lo imperfecto. No se trata de estilos opuestos, sino de dos caminos que confluyen en una misma idea de libertad.










