La campaña de Movistar creada por oriolvillar utiliza una conversación entre una madre y su hija para abordar la seguridad de las comunicaciones y el bloqueo de llamadas fraudulentas.
Una llamada telefónica puede parecer una de las formas más simples de comprobar quién está al otro lado de la línea. Sin embargo, el avance de las modalidades de fraude ha convertido esa interacción cotidiana en un punto de atención para las compañías de telecomunicaciones. Movistar aborda este escenario en su nueva campaña «Es por Tere», creada por la agencia oriolvillar.
La pieza forma parte de «Movistar es por todos», plataforma de comunicación que la marca desarrolla desde hace un año. En esta nueva entrega, la compañía lleva la seguridad de las comunicaciones a una historia familiar para plantear una pregunta concreta: ¿cómo comprobar que la persona al otro lado de una llamada es realmente quien dice ser?
¿De qué trata la campaña «Es por Tere» de Movistar?
La campaña, dirigida por Pep Bosch y producida por Roma, parte de una conversación entre una madre y su hija, quien se encuentra de Erasmus (intercambio académico). La llamada transcurre con la naturalidad de una comunicación familiar hasta que la madre le pide una prueba que confirme su identidad.
La respuesta no recurre a datos personales convencionales. La joven comienza a recordar pequeños episodios de la vida familiar relacionados con el cierre del apartamento de playa después de las vacaciones: las persianas, las rutinas antes de marcharse y las quejas del hermano menor por regresar cada año al mismo lugar.
Son detalles que, dentro de la historia, funcionan como una forma de reconocimiento. Así, el recurso permite abordar el fraude telefónico sin convertir la pieza en una explicación sobre tecnología o ciberseguridad.
La campaña lleva como mensaje «Ser una red más segura» y pone el foco en la confianza que existe detrás de una llamada. Según cifras proporcionadas por Movistar, su servicio bloqueó más de 229 millones de llamadas fraudulentas durante su primer año.
De esta manera, el dato sobre el volumen de llamadas funciona como premisa para el relato, pero no ocupa el centro de la pieza. Sino que la campaña utiliza la historia de Tere y su hija para trasladar el problema del fraude a una situación familiar.








