Ambas compañías lanzaron «La camiseta más pesada del mundo», una acción creada por El Ruso de Rocky que ya supera los 19 millones de impresiones y 49 millones de alcance. Mercado Negro entrevistó a su director creativo, Alvaro Florez, para conocer el detrás de la campaña.
En el marco del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar 2025, LaLiga y Puma decidieron poner el foco en una problemática que atraviesa al fútbol base: la presión emocional que enfrentan miles de niños y niñas en sus primeros años de formación deportiva. Lejos de centrarse en el rendimiento o la competencia, la iniciativa busca abrir una conversación sobre el rol de padres, entrenadores y clubes en la experiencia de juego.
Uno de cada tres niños abandona la práctica del fútbol por presión emocional, la cifra que activa la reflexión es contundente. En lugar de comunicar el dato en un formato tradicional, las marcas, junto a El Ruso de Rocky, apostaron por transformarlo en una experiencia tangible. Así nació «La camiseta más pesada del mundo», una pieza física de 21 kilos construida con 33.051 bolas de tungsteno, una por cada abandono estimado. En conversación con Mercado Negro, Alvaro Florez, director creativo de la agencia brindó más detalles acerca de la propuesta.
LaLiga y Puma: cuando el mensaje se siente en los hombros
Desde lo creativo, el desafío era claro: evitar una campaña que solo informara y, en cambio, construir un mensaje que pudiera experimentarse. «No queríamos hacer una campaña que solo te dijera cosas, sino un mensaje que pudieras sentir», explica Álvaro Flórez.
La decisión de convertir la estadística en una camiseta con peso real respondió a esa búsqueda de impacto físico y emocional. «El peso que sientes en tus propios hombros era la forma perfecta de trasladar todo lo que queríamos contar», señala. La comparación también fue parte del concepto: «Es muy potente decir que hay una camiseta que pesa más que la del Madrid o el Barcelona: es la camiseta que lleva tu hijo a entrenar. Y lo es aún más si puedes probártela y vivirlo», explicó.
Aunque se trata de un objeto extremo y material, la campaña fue concebida con una lógica híbrida. La prenda podía probarse en tiendas de Puma, en eventos de LaLiga y en el museo Legends, pero su amplificación estaba pensada para redes sociales. Influencers, embajadores, padres e hijos compartieron sus reacciones al cargar la camiseta, generando una cadena de contenidos que trasladó la experiencia física al entorno digital.
«Digamos que tenía lo bueno de ambos mundos», resume Flórez. La tangibilidad aportó verdad; el ecosistema digital, alcance. El resultado hasta febrero de 2026 confirma la efectividad de esa combinación: más de 19,4 millones de impresiones en redes sociales, 8,6 millones de alcance en esos canales, 145 mil interacciones, más de 70 impactos en prensa local e internacional y un alcance total que supera los 49 millones. Además, más de 17.000 niños se han sumado a la iniciativa.
Para el equipo creativo, sin embargo, la camiseta es solo la punta del iceberg. Forma parte de una plataforma más amplia impulsada por Puma y LaLiga para promover un fútbol base más saludable. «Todo lo que sume a conseguir ese objetivo debería ser un éxito«, concluye Flórez.







