Ogilvy Ámsterdam y la Testicular Cancer Foundation usan códigos digitales para impulsar la autoexploración testicular y llevar la conversación de salud a nuevas audiencias.
Una ola de imágenes insólitas irrumpió en los feeds durante una nevada reciente en Países Bajos. En lugar de muñecos clásicos, las calles y las redes se poblaron de figuras provocadoras que desataron risas, comentarios y, sobre todo, curiosidad. El fenómeno no surgió del azar, ya que detrás se articuló una estrategia de concienciación con un objetivo claro y medible.
La iniciativa activó una conversación directa sobre la salud masculina al trasladar un gesto cotidiano, jugar con la nieve, a un recordatorio incómodo pero necesario.
Cuando el ingenio se vuelve herramienta de salud contra el cáncer testicular
La idea tomó forma desde la alianza entre Testicular Cancer Foundation y Ogilvy Ámsterdam. Ambas apostaron por un lenguaje visual capaz de competir en la economía de la atención sin caer en el shock vacío. El mensaje central invitó a dedicar apenas dos minutos a la autoexploración, con una consigna que conectó el cuidado propio con un gesto simple de afecto.
En el país, el cáncer testicular lidera las estadísticas oncológicas entre los 15 y 40 años. Aun así, la detección temprana eleva las probabilidades de curación a niveles muy altos. Asimismo, la brecha no reside en la falta de tratamientos, sino en el retraso del diagnóstico, alimentado por vergüenza, desconocimiento y estereotipos de masculinidad.
Desde la fundación, su director subrayó el rol del tono elegido: «Vemos que el humor ayuda a abordar temas sensibles. Si conseguimos que los hombres sonrían y, al mismo tiempo, piensen en revisarse, el mensaje tiene muchas más posibilidades de calar y traducirse en acción». La creatividad, en este caso, funcionó como un puente entre información y comportamiento.
El equipo creativo reforzó esa lógica con un contraste deliberado. «Vimos que algunas personas dedicaban mucho tiempo y esfuerzo a construir enormes penes de nieve como broma. Pensamos que, si se puede invertir tanto tiempo en eso, también se pueden dedicar dos minutos a comprobar la propia salud. En algunos casos, esos dos minutos pueden literalmente salvar una vida», explicó Tolga Büyükdoğanay, Chief Creative Officer de la agencia.













