La propuesta creativa de KFC utiliza escenas exageradas para comunicar una oferta que reúne grandes cantidades de pollo a precios reducidos.
KFC recurre al humor absurdo para comunicar sus promociones comerciales a través de «La Salvajada», una campaña desarrollada junto a la agencia PS21. La iniciativa toma como punto de partida una oferta basada en grandes cantidades de pollo a precios reducidos y transforma su nombre en el concepto central de una serie de anuncios audiovisuales.
En lugar de limitar la comunicación a mostrar los productos y sus precios, la marca construye situaciones en las que el concepto de «salvajada» adquiere un significado literal. De esta manera, el beneficio comercial se integra en escenas inesperadas que llevan la exageración al terreno de la comedia.
La campaña plantea una forma de presentar las promociones de KFC en la que el producto convive con una narrativa de entretenimiento. El humor funciona como recurso para desarrollar el mensaje y darle continuidad a las distintas piezas publicitarias.
KFC convierte «La Salvajada» en una propuesta de humor extremo
La campaña está conformada por tres piezas audiovisuales que comparten una misma premisa: los consumidores llegan al mostrador de KFC y solicitan «una salvajada». El empleado de la cadena interpreta la petición de manera literal y responde con comportamientos desproporcionados, que llevan la expresión a situaciones fuera de lo habitual.
Entre las escenas representadas aparecen acciones como bajarse los pantalones, vaciar un extintor sobre una clienta y destruir la pantalla de una caja registradora. Estos episodios construyen el tono de la campaña y convierten el nombre de la promoción en el principal recurso narrativo de los anuncios.
La elección del personaje del empleado también conecta la propuesta con anteriores comunicaciones de la marca. Su participación permite mantener una figura reconocible dentro de las piezas y utilizarla como vehículo para desarrollar el humor de la campaña.
La estrategia de KFC para darle identidad a «La Salvajada»
La propuesta parte de un beneficio comercial concreto: ofrecer mayores cantidades de pollo por precios reducidos. Sin embargo, en lugar de colocar toda la atención en las características de los menús, la campaña construye una idea publicitaria alrededor del nombre de la promoción.
Este planteamiento permite que una oferta táctica adquiera una identidad creativa propia. La expresión «La Salvajada» deja de funcionar únicamente como denominación comercial y pasa a organizar los diálogos, las situaciones y el desarrollo visual de los anuncios.
Así, KFC y PS21 articulan producto, promoción y entretenimiento en una misma comunicación. El humor absurdo es el recurso que conecta las distintas piezas, mientras que la oferta de pollo permanece como el eje comercial de la campaña.







