Tulio Triviño, Juanín Juan Harry y otros personajes de 31 Minutos protagonizan una campaña de OMO Ultra Rápido basada en su ciclo de lavado de 15 minutos.
Durante los últimos días, 31 Minutos volvió a aparecer en redes sociales con una serie de piezas que inicialmente despertaron especulaciones entre sus seguidores. Sin embargo, el regreso no corresponde a una nueva temporada, sino a una colaboración publicitaria con OMO Ultra Rápido, detergente que promete dejar la ropa limpia y perfumada en ciclos de 15 minutos.
La campaña recupera a personajes clásicos como Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque, Patana y Juanín Juan Harry para construir una idea alrededor del principal atributo del producto: la rapidez. El punto de partida es el propio nombre del programa y una comparación que permite entender la propuesta de OMO desde el primer momento.
La estrategia también aprovecha el vínculo que distintas generaciones mantienen con el universo de 31 Minutos. Una pieza de intriga utilizó códigos reconocibles del programa antes de revelar la colaboración, generando conversación entre quienes interpretaron inicialmente el contenido como un posible anuncio relacionado con el regreso del show.
OMO convierte los 31 minutos en una oportunidad para hablar de rapidez
El concepto de la campaña parte de una asociación directa entre entretenimiento y beneficio funcional. Si 31 Minutos representa 31 minutos desde su propio nombre, OMO Ultra Rápido propone reducir el tiempo de lavado a 15 minutos. La marca convierte así una característica del producto en el eje narrativo de la colaboración.
Los comerciales llevan esa idea al universo del programa mediante situaciones protagonizadas por sus personajes. Tulio y Juanín enfrentan problemas relacionados con prendas que necesitan estar listas rápidamente, mientras el detergente aparece como la solución. El jingle “Solo 15 minutos y ya está” refuerza el mensaje desde la música.
En lugar de utilizar a los personajes únicamente como recurso de reconocimiento, la campaña adapta el humor y la dinámica de 31 Minutos a la comunicación de OMO. El producto conserva un beneficio concreto, mientras la propiedad de entretenimiento aporta el tono y la narrativa para transmitirlo.
La campaña utiliza la nostalgia antes de revelar que se trata de publicidad
El lanzamiento también recurrió a una lógica de intriga. La primera pieza mostró solo una parte del comercial, en la que Tulio Triviño le hace a Juanín una serie de preguntas sobre su agenda y todas reciben la misma respuesta: 31 minutos. La dinámica se mantiene hasta que Tulio pregunta cuánto tardará en estar lista su corbata y Juanín responde 15 minutos, rompiendo con el patrón anterior. En ese momento, aparece un mensaje sobreimpreso que anuncia: “Pronto…”.
La revelación posterior convirtió esa expectativa en parte de la campaña. OMO no solo consiguió introducir su producto dentro de una propiedad de entretenimiento reconocida, sino que aprovechó la conversación generada por la incertidumbre inicial para presentar su propuesta de 15 minutos.
Desde el marketing, el caso muestra cómo una colaboración puede construirse alrededor de un elemento propio de la propiedad y no únicamente mediante la aparición de sus personajes. OMO encontró en los 31 minutos de 31 Minutos el recurso creativo para explicar, con humor y nostalgia, por qué su producto quiere que el lavado dure la mitad.









