El proyecto audiovisual producido por Oriental Films destaca el valor de las carpetas de investigación dentro de los procesos que buscan esclarecer más de 130 mil casos en México.
Hasta enero de 2026, más de 130 mil personas permanecen desaparecidas en México, una cifra que refleja una de las crisis humanitarias más profundas del país. Frente a esta realidad, la agencia independiente Archer Troy presentó un nuevo proyecto audiovisual desarrollado en colaboración con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la casa productora Oriental Films.
La iniciativa busca llamar la atención sobre un elemento clave dentro de los procesos de búsqueda: las carpetas de investigación. A través de un video de corte social, la campaña intenta visibilizar el papel que cumplen estos expedientes dentro de las investigaciones oficiales y su relevancia para avanzar en la localización de personas desaparecidas.
Archer Troy y la pieza audiovisual que pone el foco en los procesos de búsqueda
La campaña estructura su narrativa alrededor de la idea central de que las carpetas de investigación no representan únicamente trámites administrativos. Cada expediente reúne información, testimonios y pistas que permiten reconstruir los hechos y mantener activa la búsqueda de quienes aún no han sido localizados.
El proyecto utiliza una serie de frases que refuerzan el mensaje de la pieza. Entre ellas aparecen consignas como «Desaparecieron una vez; que no desaparezcan dos veces» y «Los buscamos porque los amamos», que buscan subrayar la importancia de preservar y dar seguimiento a estos documentos dentro del sistema judicial.
Asimismo, la narrativa del video propone una mirada distinta sobre estos archivos. En lugar de presentarlos como documentos olvidados, la campaña los retrata como registros vivos que conservan la memoria de cada caso y permiten sostener las investigaciones a lo largo del tiempo.
El proyecto también pone en evidencia el rol que desempeñan las familias y colectivos de búsqueda, quienes mantienen activos los procesos al exigir avances y respuestas por parte de las autoridades. En ese contexto, las carpetas se convierten en el punto de conexión entre la memoria de las víctimas y el trabajo institucional.







