El creciente rechazo hacia la celebración de este evento deportivo y la insistencia por parte de sus organizadores en llevarlo a cabo han puesto en una situación complicada a las empresas que antes no dudaban en publicitarse.
Celebrar los Juegos Olímpicos de Tokyo se ha convertido, cuando menos, en una apuesta arriesgada. Paradójicamente, llevar a cabo un evento de tal envergadura ya no es algo que despierte la atención del país sede, en el contexto pandemia se ha convertido en motivo de temor a una nueva ola de contagio. Ante este escenario, el comité organizador del acontecimiento deportivo no pretende dar marcha atrás a sus planes y las marcas se encuentran en una situación complicada.
El alcance y la exposición que permite anunciarse en los Juegos Olímpicos solía ser una estrategia de marketing que las marcas no desaprovechaban, para llegar a nuevas audiencias. Esto cambia en esta edición del evento deportivo, debido a los constantes reclamos por parte de la sociedad civil japonesa quienes rechazan esta celebración en un 60 y 80%.
Este escenario tan complejo ha sembrado la duda sobre las empresas, quienes prevén una posible avalancha de crisis reputacional en relación con los consumidores y que pone en jaque las oportunidades de lanzar campañas publicitarias como solía hacerse. Así mismo, no solo la sociedad civil se opone ante esta celebración, incluso empresarios de renombre en el país asiatico han mostrado su descontento ante esta situación.
El Comité Olimpico Internacional ha insistido en reiteradas ocasiones en que es necesario hacer “sacrificios”, en pro de esta celebración. Algo que desde Japón no se lo han tomado nada a bien y así lo han hecho saber desde el medio anglosajón The Guardian.







