No es la primera vez que la peculiar estrategia de Tesla para escalar en la industria es señalado por robarle reconocimiento y titulares a otras marcas del sector. ¿Por qué es considerado una amenaza si no invierte en publicidad? Aquí te explicamos

Volkswagen reconoció que la estrategia de marketing que ejecuta Tesla la pone en aprietos y la obliga a pisar el acelerador en su transformación hacía la fabricación de los vehículos eléctricos.

En la actualidad la disputa entre los distintos jugadores de la industria del automóvil es más dura que nunca. Las grandes fabricantes como Toyota, Ford, Nissan, Volkswagen y la más nueva Tesla compiten por ofrecer el mejor producto y por convencer de ser la mejor opción en un nicho que aún es poco explotado.

No hay dudas de que debemos abordar la competitividad de nuestra planta en Wolfsburg con la llegada de nuevos jugadores al mercado”, ha dicho Michael Manske, máximo representante de comunicación del Grupo Volkswagen, en referencia a Tesla y su llegada a Berlín.

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El fin de semana pasado Elon Musk, CEO de la compañía californiana, lideró la presentación en sociedad de la primera gigafactory en Europa. En el evento el representante de Tesla dijo que planea producir entre 5000 y 10 000 vehículos semanales, mientras que las cuatro plantas de Volkswagen pueden fabricar 900 000 autos eléctricos por año.

Sobre el evento y lo anunciado por Tesla, Manske reconoció que la marca competencia está estableciendo nuevos estándares de productividad y escala en Grunheide.

¿De qué va el marketing de Tesla?

El temor de Volkswagen va más allá de la desventaja en producción que avecina su fundador Elon Musk, la joven marca ha sabido diferenciarse por su peculiar forma de hacer marketing y convertir a sus autos y a su CEO en autenticas celebridades.

Más de una vez ha acudido al meme-marketing para fortalecer el reconocimiento de la marca. Una muestra de ello fue el nombramiento de su confundador y el del mismo Musk como «technoking», título inventado y que se podría traducir como «tecnorey» de la empresa, mientras al nuevo CEO se le designó como «master of coin» o el maestro de la moneda.

Aunque el cambio era un momento social media, Tesla lo llevó al universo de lo serio, pues avisó de esto al regulador de mercado estadounidense por lo que la SEC recibió una notificación que alertaba de los cambios.

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«Efectivo el 15 de marzo de 2021, los títulos de Elon Musk y Zach Kirkhorn han cambiado a Technoking of Tesla y Master of Coin, de forma respectiva. «Elon y Zach mantendrán también sus posiciones respectivas como Chief Executive Officer and Chief Financial Officer«, se lee en el comunicado.

Lo cierto es que el renombramiento se convirtió en material noticioso y llenó los titulares de medios de todo tipo. Incluso llegó a páginas económicas del Financial Times y las curiosidades de los medios generalistas.

Tesla con esa designación «especial» se convirtió en la protagonista de las noticias durante unos días, haciendo que la marca resonase y resonase. Pese a que a algunos los cambios les han podido parecer negativos, la realidad es que para su mercado nicho ha sido publicidad gratuita.

Maestros del meme-marketing

La marca y su CEO saben muy bien cómo manejar el ecosistema del meme y de cómo usarlo para lograr que todo el mundo hable de ellos. Son maestros del meme-marketing, de convertirse en parte de la conversación de la red y en lo compartible.

Tesla siempre ha logrado despegar como marca sin gastarse un duro en publicidad tradicional. Cuando empezaba a construir su imagen, la marca procuraba crear una comunidad con sus propios consumidores y en usar a la personalidad de Elon Musk como una especie de embajador grandilocuente. Los medios hablaban de la firma siempre, sin esta invertir en publicidad.

En esta línea, la marca siempre buscó de ser partícipe en temas que generaban discusión. Esto la convirtió en un caso de éxito en marketing. Aunque la historia de la marca no es absolutamente perfecta, pues a pesar de que su estrategia de no-publicidad los ha empujado a ser cada vez más valiosa, también los arrojó puesto en situaciones complicadas por los exabruptos de Musk en Twitter.

Por tanto, cuando se habla de la historia de éxito en marketing de Tesla y su no-publicidad no se puede olvidar que tiene también una cara B no tan glamurosa.