En 2010, McDonald’s creó un videojuego educativo diseñado para enseñarles a sus empleados a preparar productos, interactuar con clientes y manejar procesos internos. La propuesta buscaba capacitar a su personal de manera lúdica.
En un contexto donde el boom de los smartphones aún no había despegado, McDonald’s apostó por Nintendo para crear un videojuego que funcione como capacitación de empleados. Bajo el título de eCrew Development Program (eCDP), la propuesta llegó a salir a la luz pero únicamente de manera interna.
La idea era dar los fundamentos teóricos de cómo se preparan los combos, se sirven las comidas, y demás elementos básicos para todos los empleados. En el juego, uno podía aprender desde cuántos pepinos lleva un Big Mac hasta qué orientación debe ir el papel de la hamburguesa.
El videojuego de McDonald’s que pasó a la historia
Si bien no se trata del videojuego con la trama más compleja o de mejor resolución, su valor recae en lo innovador que fue su lanzamiento en el 2010. Y es que no podía ser adquirido por el público general, lo que hizo que se convirtiera en un objeto para coleccionistas.


Asimismo, el juego no existía en la red general debido a que ningún desarrollador de ROMs para emuladores tenía acceso al software original. En ese momento, la única copia de la que se tenía registro en occidente pertenecía a un coleccionista que no deseaba hacerlo.
Para poder acceder a todas las funciones del videojuego se necesitaba de una contraseña para poder jugar. No fue hasta 2020 que un usuario logró conseguir el videojuego y descifrarlo, para luego compartir una partida completa vía YouTube. Sin embargo, esta persona no deseaba ni distribuirlo públicamente.

Tan solo unos meses después, el youtuber Nick Robinson compartió el video donde reveló que había ganado el videojuego a través de una subasta de Yahoo. Tras jugar en directo, extrajo el juego entero y lo compartió en Internet Archive. Hasta se puede descargar para ser jugado en DS o emuladores.
Más allá de su éxito entre los coleccionistas, el eCDP era ideal por su portabilidad y por permitir sesiones rápidas sin ocupar espacio en los restaurantes. Aunque la mayoría de las unidades no se vendió al público, representa un experimento único donde el gaming se mezcló con la formación laboral.







