La idea de introducir este tipo de productos en el mercado nace a mediados del siglo pasado. En la actualidad, las marcas blancas y marcas propias ostentan una importante cuota del mercado, formando parte de una gran competencia. 

Tras la gran crisis generada en Alemania por la Segunda Guerra Mundial, los consumidores se vieron obligados a comprar productos desconocidos y de menor costo, lo que dio como resultado el origen de las marcas blancas. Poco a poco esto se fue extendiendo a otros países, hasta convertirse en una de las estrategias más populares del sector minorista. 

En aquel entonces, los envases de estos productos eran muy sencillos, por lo general, de color blanco, de allí la denominación. Asimismo, la evolución de esta idea ha alcanzado a productos de diferentes tipos, logrando reproducirse en muchos en los distintos sectores. 

¿Qué es una marca blanca?

La marca blanca es una línea de productos genéricos que el minorista vende bajo su nombre. Es decir, estas mercancías se comercializan usualmente bajo el logo de un establecimiento comercial. Se trata de productos que pueden pertenecer tanto a mayoristas como a distribuidores, intermediarios, o fabricantes con líneas diversificadas de productos.

Las marcas blancas se caracterizan por:

  1. Buena relación calidad-precio.
  2. No llevan el nombre de una marca conocida y de prestigio.
  3. Sus diseños son básicos y sus envases baratos.
  4. Su calidad se suele percibir como más pobre que la de una marca líder, aunque es algo que no corresponde con la realidad
  5. No invierten en campañas de publicidad y tampoco en packaging.

Debido a esta serie de características las marcas blancas logran llegar a los anaqueles con un precio sumamente competitivo. Asimismo, estos productos tienen tanto ventajas como desventajas, aquí algunas de ellas. 

Ventajas de las marcas blancas

  1. Precio mucho más económico.
  2. Alcanzar prácticamente todas las categorías del mercado
  3. Incrementar notablemente la calidad de los productos con el paso de los años.

Desventajas de las marcas blancas

  1. Calidad del producto inferior.
  2. Falta de innovación y mejora de los productos, que sólo evolucionarán si lo hacen las marcas líderes.
  3. Aumento progresivo de los precios en comparación a otros modelos de producto.

Otra óptica importante de abordar es aquella que viene desde el punto de vista de los consumidores. Aquí se origina un controversial debate, por lo general, en torno a la calidad del producto frente al de las marcas líderes del mercado. Sin embargo, las marcas blancas de la actualidad mantienen estándares de calidad suficiente como para poder competir desde el punto de vista de producto.

Asimismo, las marcas blancas han pasado en ocasiones a convertirse en lo que llamamos marcas propias.

¿Qué son las marcas propias?

Este tipo de productos han presentado un aumento en ventas en los últimos tres años. De igual forma, la fama sobre su mala calidad no es más que un falso mito, por lo que hoy representan una buena opción a un precio favorable, tanto para el consumidor como para el minorista que los vende.

Una marca propia puede definirse como el signo distintivo, utilizado tanto por un minorista como por un mayorista, que puede o no coincidir con su nombre comercial, para distinguir productos o servicios distribuidos bajo su control, a través de su red comercial. Cabe señalar que los titulares de estas marcas, en ningún caso, son fabricantes, tan solo distribuye productos fabricados por terceros diferenciados con una marca propia.

De acuerdo con especialistas, las marcas propias son instrumentos utilizados por los minoristas para trasladar su imagen al mercado, de tal manera que se cree lealtad de los clientes hacia sus tiendas. Y que aparecen por la necesidad de la empresa de distribución de crear una imagen propia de sus establecimientos.

¿Cuál es el impacto que tienen las marcas propias en el mercado?

Se cree que el mayor beneficio de estos productos lo perciben los consumidores finales, esto por su relación calidad/precio. Sin embargo, la realidad es que fabricantes, proveedores, distribuidores y todos los que formen parte de esta cadena toman su cuota de esta estrategia. 

  • Para los consumidores la promesa de las marcas propias radica en que conseguirán productos de similar calidad a los tradicionales por menor precio.
  • Los distribuidores mejoran su rentabilidad vía disminución de costos, es decir, aumento de márgenes, además pueden crear diferencia en el posicionamiento ya que fortalecen su imagen, fidelizan sus clientes y mejoran su posición de negociación ante los fabricantes/proveedores.
  • En relación a los proveedores, cuando se tiene capacidad instalada subutilizada, qué mejor que poner más unidades en venta sin invertir en marketing ni en ninguna otra promoción (espacio en góndolas, ubicación en el supermercado, mercaderistas, entre otros).
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Juan Suito

Licenciado en Comunicación Social, con amplia experiencia en generación de contenido, marketing digital, posicionamiento SEO, planificación y gestión Social Media, así como asesoría en marketing político, desarrollo de campañas políticas y comunicaciones corporativas.