Tras el anuncio de Sony de dejar de comercializar videojuegos en formato físico, surgieron diversas críticas relacionadas con la pérdida del control sobre las copias adquiridas y el impacto económico que esta decisión podría tener en las empresas minoristas. Mercado Negro conversó con Phillip Chu Joy, especialista en gaming, quien nos cuenta opinión sobre cómo esto afectaría a los consumidores y tiendas.
Han transcurrido solo un par de días desde que Sony anunció el adiós a los videojuegos en formato físico. Sin embargo, apenas la noticia se hizo pública, usuarios, asociaciones, desarrolladores y hasta grupos de preservación de videojuegos han expresado su preocupación y descontento.
Cabe destacar que, si bien la medida ha impactado a la comunidad gamer y al público en general, esta decisión ya se veía venir. De acuerdo con el último informe financiero de la compañía, correspondiente al cuarto trimestre del año fiscal 2025, el 85 % de las ventas de videojuegos correspondió a descargas digitales.
Los videojuegos ya no se compraban en físico
Además, aunque ese porcentaje correspondió a un récord trimestral, al considerar el año fiscal completo, las ventas digitales representaron, en promedio, el 78 % del total. Esta cifra refleja una tendencia cada vez más marcada hacia el formato digital, razón por la que la propia compañía justificó la decisión como una respuesta a la evolución de las preferencias de los consumidores.

Si bien este movimiento estratégico parece irreversible, más allá de los beneficios que podría representar para Sony, también plantea una serie de desafíos. Entre ellos destacan los cambios en la experiencia de consumo, la pérdida de control sobre las copias adquiridas y el impacto económico que podría tener en las empresas minoristas.
La repercusión de esta decisión de Sony
En cuanto a su repercusión en la experiencia de consumo, el cambio altera la forma en que los usuarios perciben los videojuegos. Ya no será necesario acudir a una tienda, comprar un disco y colocarlo en la consola, dejando atrás la costumbre de coleccionar y exhibir títulos en estantes.
Al respecto, Phillip Chu Joy, creador de contenido especializado en gaming, comentó que, si bien existe un componente romántico en tener una caja e insertar el juego, esa experiencia ya venía cambiando y adaptándose desde hace varios años. Además, considera que este proceso ha terminado posicionando al formato digital como una opción más conveniente.
“Antes el videojuego solo podía existir dentro del disco, porque era lo que los desarrolladores habían creado y no había otra forma. Luego apareció internet y surgió la posibilidad de que, si los creadores querían agregar algo más o corregir algún error o bug, pudieran enviar una actualización que mejoraba el juego o añadía más contenido.

Eso cambia la percepción, porque el juego original que viene en el disco ya no es necesariamente la mejor versión que vas a jugar. Para esos efectos, el juego real está en internet y el disco solo te da acceso o instala el contenido base”, afirmó.
Por otro lado, otro de los aspectos que preocupa a algunas asociaciones está relacionado con la propiedad de los videojuegos. Incluso, el movimiento Stop Killing Games sostiene que una industria cada vez más digital reduce la verdadera propiedad que los consumidores tienen sobre los títulos que adquieren.
También es importante considerar que la migración al formato digital ofrece mayor practicidad y responde a una adaptación del mercado, pero al mismo tiempo limita la posibilidad de compartir o revender los juegos y genera un riesgo de pérdida de acceso cuando las compañías o los desarrolladores deciden cerrar servidores.
En ese sentido, Phillip coincide en que existe una clara desventaja: “Tú no eres dueño del producto, por más que lo pagaste. Tú estás comprando un acceso a poder acceder a ese a ese contenido que está en el servidor y dependes de esta compañía. Y lamentablemente eso es legalmente factible porque está en los términos y condiciones que nadie lee, pero eh ellos pueden cambiar su política, pueden si puede dar algún problema. Ellos te pueden quitar el acceso porque es por el formato de de cómo se hace”
Más allá de la repercusión en los usuarios, otra interrogante es cómo afectará este cambio a las empresas minoristas que tradicionalmente se dedicaban a vender videojuegos físicos. De hecho, la cadena estadounidense GameStop cerró cientos de locales en los últimos años debido al aumento de las descargas digitales.
Ante ello, el especialista destacó que el disco dejó de ser la única fuente de ingresos para este tipo de negocios, por lo que muchas tiendas tuvieron que diversificarse ofreciendo otros productos relacionados con el gaming.
“Las tiendas saben que pueden dedicarse a la venta de juguetes coleccionables, electrónicos o cosas relacionadas a lo que su público quiere. Creo que creo que la gente va a ser lo suficientemente inteligente para saber adaptarse”, concluyó.
Foto: El País








