La Sociedad Peruana de Marketing reunió a Rolando Arellano Cueva, Urpi Torrado y Alberto Goachet para que abordaran la relación entre marketing, política y responsabilidad democrática de cara a las Elecciones Generales 2026.
Como parte de su agenda 2026, la Sociedad Peruana de Marketing (SPM) llevó a cabo la conferencia “Marketing y Política: el rol del marketero en la democracia” en la Universidad del Pacífico. El evento reunió a cerca de 250 socios y aliados, entre asistentes presenciales y virtuales de diversas regiones del Perú.
Además, contó con la participación de tres reconocidos especialistas: Rolando Arellano Cueva, Urpi Torrado y Alberto Goachet, quienes analizaron, desde diferentes enfoques —disciplina, investigación y práctica—, el vínculo entre marketing, política y responsabilidad democrática.
El eje central del evento
En el marco de sus 25 años de trayectoria, la SPM optó por comenzar el 2026 abordando un tema que va más allá de la coyuntura electoral: la función que desempeña el marketing político en la generación de confianza democrática.
Ante la creciente desconfianza ciudadana, fragmentación política y una fuerte polarización, se planteó una interrogante central: ¿Debe el marketing limitarse a hacer ganar elecciones o tiene una responsabilidad mayor con el ciudadano y la democracia?
La participación activa del público —tanto presencial como virtual— confirmó que la comunidad SPM está lista para asumir debates complejos con profundidad, ética y sentido de país. Con esta conferencia, reafirmó su compromiso de promover un marketing más responsable, estratégico y conectado con los desafíos del Perú.
¿Qué función tiene el marketing político en la democracia?
Durante su intervención, el Dr. Rolando Arellano indicó que la función esencial del marketing es unir oferta y demanda. Al trasladar esta premisa al ámbito político, esa conexión enlaza a partidos y candidatos con electores y ciudadanía.
Por ello, alertó acerca del peligro del denominado “pseudo marketing político”: estrategias centradas únicamente en obtener el triunfo electoral, sin garantizar una verdadera capacidad de ejecución ni una perspectiva de largo plazo.

Apenas 17 de los 36 postulantes tienen experiencia previa en cargos de elección popular y solo 9 de los 46 partidos registrados superan los 10 años de existencia, lo que refleja un contexto marcado por la fragmentación y una débil institucionalidad.
En ese sentido, Arellano destacó que la labor del especialista en marketing implica analizar las necesidades de la población, contribuir a diseñar propuestas viables y fomentar ciudadanos satisfechos, más allá de votantes circunstanciales. “La neutralidad no debería ser una opción”, afirmó al exhortar a asumir un rol activo y comprometido con el proceso democrático.
El papel de las encuestas políticas
Desde una perspectiva investigativa, Urpi Torrado examinó uno de los asuntos más delicados del debate público: el papel que cumplen las encuestas en la política. El especialista señaló que una encuesta constituye una fotografía del momento actual y no una proyección de lo que ocurrirá más adelante. Su valor reside en identificar tendencias, comprender motivaciones y ofrecer información que sirva de base para tomar decisiones con mayor sustento.

Asimismo, subrayó la necesidad de realizar una interpretación técnica estricta, comprender adecuadamente el margen de error y el nivel de confianza, y garantizar la transparencia metodológica al momento de difundir los estudios.
En esa línea, remarcó que es fundamental distinguir el análisis especializado de las simplificaciones mediáticas, así como exigir claridad en los procedimientos y el cumplimiento del Reglamento del Registro Nacional de Encuestadoras.
La narrativa de marca de los partidos políticos
Por su parte, Alberto Goachet señaló que todos los partidos políticos se gestionan a través de marcas. Por lo que, cada campaña sirve para construir narrativas, posicionamientos y propuesta de valor. Al recordar lo ocurrido durante las elecciones de 1992, 2008 y 2016 en Estados Unidos, destacó que la clave está en lograr conectar con el contexto emocional y económico del ciudadano.

En el caso de Perú, mencionó la profunda desconfianza hacia los políticos tradicionales y la necesidad de promover un voto informado. Así, su llamado se centró en incentivar la participación ciudadana y asumir nuestro rol como comunicadores, marketeros y ciudadanos comprometidos.







