El presidente de Estados Unidos cuestionó el alto costo de las entradas para la Copa del Mundo 2026 y advirtió que los precios podrían dejar fuera a aficionados de clase trabajadora, mientras FIFA defiende el modelo de precios dinámicos.
Donald Trump se sumó a la creciente conversación alrededor de los elevados precios de las entradas para la 2026 FIFA World Cup. En una entrevista concedida al New York Post, el mandatario estadounidense reaccionó con sorpresa al conocer que algunos boletos para el debut de Estados Unidos frente a Paraguay en Los Ángeles superan actualmente los mil dólares.
“No sabía ese número. Honestamente, yo tampoco lo pagaría”, declaró Trump durante una conversación telefónica publicada por el medio estadounidense. El presidente además señaló que le gustaría asistir al torneo, aunque cuestionó el impacto que estos costos podrían tener sobre los aficionados tradicionales del fútbol.
Las declaraciones llegan apenas horas después de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendiera públicamente el sistema de precios utilizado para el torneo, argumentando que el Mundial debe operar bajo “valores de mercado” dentro de la industria global del entretenimiento.
Actualmente, el precio promedio para asistir a la final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium ronda los 13 mil dólares en plataformas de reventa, una cifra muy superior a los aproximadamente 1,600 dólares registrados durante la final de Qatar 2022. En paralelo, el boleto más económico para uno de los encuentros programados en el SoFi Stadium supera los 1,000 dólares en Ticketmaster.
El Mundial 2026 enfrenta críticas por precios, reventa y acceso para aficionados
La conversación alrededor de los costos del torneo se intensificó durante las últimas semanas debido al crecimiento de la reventa online y la utilización de precios dinámicos dentro de las plataformas oficiales de venta.
Trump incluso sugirió que su administración podría revisar el tema si los costos terminan alejando a aficionados de sectores populares. Durante la entrevista, el mandatario hizo referencia directa a votantes de barrios como Queens y Brooklyn, señalando que le decepcionaría que quienes siguen el fútbol y forman parte de su base electoral no puedan acceder al torneo.
A pesar de las críticas, el presidente insistió en que la Copa del Mundo representa un éxito comercial para Estados Unidos. Según cifras compartidas por FIFA, ya se habrían vendido más de cinco millones de entradas para el campeonato, convirtiéndose en una de las ediciones con mayor demanda en la historia del torneo.
Sin embargo, parte de la polémica gira alrededor de cómo muchas de esas entradas terminaron rápidamente dentro de plataformas de reventa. Diversos grupos de aficionados europeos incluso presentaron denuncias regulatorias cuestionando el modelo de comercialización utilizado por FIFA y calificando algunos precios como “excesivos”.
Durante una conferencia organizada por el Milken Institute en Beverly Hills, Gianni Infantino defendió públicamente la estrategia de precios dinámicos argumentando que el mercado estadounidense del entretenimiento opera bajo estándares mucho más altos que otras regiones.
El dirigente también sostuvo que vender entradas demasiado baratas incentivaría todavía más la reventa informal, ya que los boletos terminarían revendidos a precios incluso mayores dentro de plataformas secundarias.
El negocio del Mundial 2026 se expande mientras hoteles y turismo avanzan más lento
La Copa del Mundo 2026 será la más grande en la historia de FIFA. El torneo contará con 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades sede distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá.
La organización estima que el impacto económico global del campeonato podría superar los 30 mil millones de dólares. Sin embargo, algunos sectores vinculados al turismo comenzaron a mostrar señales por debajo de las expectativas iniciales.
Un informe publicado por la American Hotel & Lodging Association reveló que cerca del 80% de los hoteles ubicados en ciudades sede estadounidenses reportan reservas menores a las proyectadas originalmente para el torneo.
Según el reporte, la venta de entradas avanzó a un ritmo mucho más acelerado que las reservas hoteleras, especialmente por la baja presencia de visitantes internacionales. Entre los factores mencionados aparecen retrasos en visas, altos costos de viaje y preocupaciones geopolíticas que afectan el flujo turístico hacia Estados Unidos.
Mientras tanto, la conversación alrededor del Mundial 2026 continúa moviéndose entre récords comerciales, críticas por accesibilidad y el enorme desafío de convertir el torneo más grande de la historia en un evento verdaderamente masivo para los aficionados.








