El jugador del Chelsea formalizó el registro de su apodo ante la oficina de propiedad intelectual del Reino Unido, abriendo la puerta a nuevas oportunidades comerciales ligadas a su imagen personal.
En el fútbol contemporáneo, el rendimiento deportivo ya no define por completo el valor de un jugador. La construcción de una identidad propia, reconocible y monetizable, se ha convertido en una extensión natural del juego dentro de la economía del deporte. En ese escenario, Cole Palmer dio un paso estratégico al registrar oficialmente el nombre «Cold Palmer».
El futbolista del Chelsea, una de las figuras jóvenes más visibles de la Premier League, consolidó así un apodo que nació en la cancha pero que hoy opera como un activo comercial. El registro se concretó en noviembre a través de su empresa de representación, Palmer Management Limited, ante la Oficina de Propiedad Intelectual del Reino Unido, y le otorga derechos exclusivos para explotar el nombre con fines económicos.
¿Por qué Cole Palmer hace esa celebración?
La expresión «Cold Palmer» se popularizó a partir de la celebración característica del jugador, un gesto que se volvió reconocible entre hinchas y redes sociales.
En 2024, el propio futbolista explicó el origen del gesto en una entrevista con The Telegraph: «La primera vez que hice la celebración ‘fría’ fue en diciembre pasado en un partido contra Luton, donde ganamos 3-2. Es un guiño a mi excompañero de equipo de la academia del City, Morgan Rogers».
Para Palmer, el gesto sintetiza una parte central de su identidad competitiva. «Simboliza alegría, pasión y una gran determinación por el juego, además de ser gracioso porque combina a la perfección con mi nombre. Todos saben que es mi celebración».
«Cold Palmer»: branding personal y control comercial
El registro del apodo no impide que otros jugadores imiten la celebración, pero sí bloquea su uso comercial por terceros. Es decir, nadie puede vender productos, lanzar campañas o explotar el nombre «Cold Palmer» sin autorización del jugador.
El registro abarca un abanico amplio de categorías, lo que habilita el desarrollo de productos que van desde merchandising tradicional hasta alimentos y bebidas, con algunas excepciones específicas.
El movimiento también revela un cambio generacional en la manera en que los futbolistas gestionan su imagen. Palmer se suma así a una lista de deportistas, como Cristiano Ronaldo, Lionel Messi o Gareth Bale, que conciben su nombre, su apodo y sus gestos como activos de una marca personal con valor económico.









