El Banco Central de Reserva del Perú elevó su proyección de crecimiento para 2025 hasta 9,5%, la cual será la más alta desde el 2012, según Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo.
Hoy en día, el dinamismo de la inversión privada supera los niveles prepandemia y el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) elevó su proyección de crecimiento para 2025 hasta 9,5%, una cifra casi tres veces mayor al avance registrado en 2024 (3,3%).
Al respecto, Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), indicó que la proyección de crecimiento para 2025 será la más alta desde el 2012. “Esto marca un punto importante, porque implica que empresas pequeñas, medianas y grandes están ejecutando más proyectos: se construyen carreteras, viviendas y fábricas; se compran máquinas; se abren negocios y se amplían servicios. Este mayor movimiento económico se traduce en más empleo, más ingresos y mejores condiciones para el desarrollo”, explicó.

Según el BCRP, parte de este impulso proviene del sector minero. Los altos precios de los metales generaron mayores recursos, los cuales fueron destinados a ampliar operaciones, adquirir equipos y fortalecer los proyectos en marcha.
El impacto de la inversión privada
Adicionalmente, la inversión contribuyó a grandes obras de infraestructura, proyectos de telecomunicaciones y sistemas eléctricos. Por consiguiente, hubo también un mayor gasto en maquinaria, equipos y materiales de construcción, lo que evidencia que se está renovando la capacidad productiva.
“La inversión privada actúa como un termómetro del crecimiento económico. Cuando se expande, refleja un mayor nivel de confianza en el entorno económico, lo que impulsa la ampliación de actividades productivas, la ejecución de nuevos proyectos y la generación de empleo. Por ello, los periodos de mayor inversión suelen estar asociados a un aumento de las contrataciones, especialmente en sectores con alta demanda de trabajadores como la agricultura, el comercio, la construcción y los servicios. En ese contexto, el crecimiento de la inversión se traduce en más oportunidades de empleo formal”, detalló Saito.
En este contexto, a octubre de 2025 se crearon 269.000 nuevos puestos de trabajo formales en el sector privado. La mayor parte de esos estuvo concentrada en actividades como agricultura, comercio y servicios que, en conjunto, representan más del 80% de los nuevos empleos. Dicho desempeño confirma que el dinamismo de la inversión se traduce en ampliación de actividades productivas y en mayores oportunidades laborales formales.










