En lugar de centrarse en las capacidades de la IA, ESAN presentó una activación que invita a reflexionar sobre el criterio, la creatividad y la toma de decisiones como factores diferenciadores en un contexto donde la tecnología es cada vez más accesible.
La inteligencia artificial pasó en pocos años de ser una ventaja competitiva a convertirse en una herramienta cada vez más extendida en las organizaciones. Según el estudio The State of AI de McKinsey, más del 78% de las empresas ya la utiliza en al menos una función del negocio, mientras que Deloitte reporta que el acceso de los trabajadores a estas soluciones aumentó en más de 50% durante 2025.
En ese contexto, ESAN participó en el CAMP 2026, evento que celebra su vigésima quinta edición bajo el concepto “El siguiente salto en la odisea digital”, para plantear una pregunta distinta: si todos tendrán acceso a la inteligencia artificial, ¿qué hará realmente diferente a un profesional?

Cuando la inteligencia artificial deja de ser el diferencial
Lejos de presentar una campaña que exalte las capacidades de la tecnología, ESAN decidió abordar la conversación desde otro ángulo: el valor de las capacidades humanas que ninguna herramienta puede reemplazar por completo, cómo interpretar, cuestionar y tomar decisiones.
Bajo este enfoque nació “¿Yo robot? No, yo ESAN”, una activación que combina un stand futurista y la presencia de un robot para captar la atención de los asistentes y generar reflexión.

A través de mensajes como “Lo predecible se automatiza, lo extraordinario se forma. Evoluciona en ESAN”, “Si todos usan la misma IA, la diferencia eres tú” y “Si piensas como robot, ya sabemos quién te va a reemplazar”, la propuesta busca poner en discusión el papel del talento humano frente al avance tecnológico.

El reto de generar valor cuando todos tienen acceso a la IA
Para Sergio Cuervo, director comercial de ESAN, el mercado atraviesa un punto de inflexión. Si antes la diferencia estaba en adoptar inteligencia artificial, ahora el desafío consiste en generar valor en un escenario donde estas herramientas estarán al alcance de todos.
“Hace unos años, saber utilizar IA era una ventaja. Pero ahora es una condición básica. La historia demuestra que cuando una tecnología se democratiza deja de diferenciar. Ahí es cuando vuelve a cobrar valor lo que ninguna plataforma puede reemplazar: el criterio, la creatividad y la capacidad de liderar. Esa es la reflexión que quisimos llevar al CAMP”, señaló.

El papel de la educación frente a las nuevas tecnologías
Este escenario también representa un desafío para las instituciones educativas. Según plantea ESAN, la diferencia ya no estará en dominar una plataforma específica, sino en desarrollar la capacidad de utilizarla con criterio, conectar conocimientos y tomar mejores decisiones.
“Las herramientas cambian todo el tiempo. Hace unos años hablábamos de una tecnología y mañana será otra. Lo que permanece es la capacidad de una persona para analizar un problema, hacer las preguntas correctas y tomar decisiones. La IA puede ayudarte a llegar más rápido a una respuesta, pero nunca reemplazará el criterio para saber si esa respuesta es la correcta. Ahí es donde creemos que la educación hace la diferencia y ESAN se mantiene a la vanguardia para garantizar que sus alumnos estén preparados ante cualquier nueva tecnología”, afirmó Cuervo.
En un espacio como el CAMP, que reúne a especialistas para analizar el futuro del marketing y los negocios, ESAN apuesta por una reflexión que va más allá de la tecnología: en un entorno donde el acceso a la inteligencia artificial continúa expandiéndose, la diferencia estará en cómo las personas utilizan esas herramientas para crear valor.

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