La coyuntura viene engendrando una especie de psicología de supervivencia en los consumidores, lo cual demuestran con la compra masiva de papel higiénico.

El coronavirus se ha expandido en gran parte del mundo y ha generado que se tomen drásticas medidas para detener la propagación del virus que empezó en China. De hecho, la llegada de la enfermedad al Perú, ha generado pánico entre sus habitantes, lo cual se refleja en la rapidez con lo que se han agotado las mascarillas y los desinfectantes de manos. Sin embargo, un nuevo producto está siendo solicitado con gran demanda y sin razón directa con el virus. 

Se trata del papel higiénico. De hecho, los estantes en los que se ofrece este producto, se han visto vacíos en países como Australia y España. Incluso en el país de Oceanía tres mujeres se agarraron a golpes por el último paquete de papel higiénico que estaba disponible en un supermercado. De acuerdo a la CNN, minoristas en Estados Unidos y Canadá han limitado la cantidad de empaques de papel higiénico que los clientes pueden llevar en una sola compra. En algunos supermercados del Reino Unido, el producto está agotado y en Australia, se ha llegado a vigilar cuántos rollos de papel se lleva cada cliente. En Perú, la cadena Makro también ha limitado la compra de este producto.  

Pero, ¿por qué la gente está perdiendo la cabeza comprando papel higiénico? CNN intenta explicar los principales motivos por los que se genera muchos problemas para obtener paquetes de papel higiénico, sobre todo cuando supo que un diario australiano imprimió ocho páginas adicionales en una reciente edición, con el fin de ayudar a la población ante la escasez de papel higiénico.

En primer lugar, asegura que el pánico y el extremismo se da cuando escuchan mensajes contradictorios. «Cuando se le dice a la gente que se acerca algo peligroso, pero todo lo que necesita hacer es lavarse las manos, la acción no parece ser proporcional a la amenaza. Podemos prepararnos sin entrar en pánico», explicó a CNN el psicólogo clínico y autor, Steven Taylor.

Además, agregó que «el nuevo coronavirus asusta a las personas porque es nuevo y hay muchas cosas que aún se desconocen. Cuando las personas escuchan mensajes contradictorios sobre el riesgo que representa y la seriedad con la que deben prepararse, tienen a recurrir al extremo».

En segundo lugar, ha sido determinante la falta de direcciones claras de los funcionarios. En ese sentido, Baruch Fischhoff, psicólogo y profesor del Departamento de Ingeniería y Políticas Públicas del Instituto de Política y Estrategia de la Universidad Carnegie Mellon, explicó que «a menos que las personas hayan visto compromisos oficiales de que todos serán atendidos, tienen que adivinar cuál es la probabilidad de que necesiten el papel higiénico adicional, más temprano que tarde».

En tercer lugar, las compras de pánico generan mucho más pánico. Sin duda, las imágenes de estantes vacíos y carros de compras llenos son una clara muestra de dicha afirmación.

«Las personas, siendo criaturas sociales, nos miramos unos a los otros en busca de señales de lo que es seguro y lo que es peligroso. Y cuando ves a alguien en la tienda, haciendo compras de pánico, eso puede causar un efecto de contagio del miedo», aseguró Taylor.

«Todas esas fotos de estantes vacíos pueden hacer que las personas crean que deban salir corriendo y tomar papel higiénico mientras puedan y lo que comenzó como la escasez percibida se convierte en escasez real», agregó.

Por otro lado, resulta natural prepararse de manera excesiva. En ese sentido, cuando los CDC y otras agencias internacionales de salud aconsejan quedarse en casa, es normal prevenir.

«El nuevo coronavirus está engendrando una especie de psicología de supervivencia, donde debemos vivir tanto como sea posible en casa y, por lo tanto, debemos ‘abastecernos de lo esencial, y eso incluye el papel higiénico», dijo Frank Farley, profesor de la Universidad de Temple, a CNN.

Finalmente, ante la propagación del coronavirus, la población actúa  por miedo y cuando compran el papel higiénico en mayor cantidad, creen tener control sobre la crisis.

«Dependiendo de cómo las personas estimen las posibilidades de necesitar el papel higiénico, la molestia podría valer la pena. Si les daba la sensación de que habían hecho todo lo que podían, podría liberarlos para pensar en otras cosas además del coronavirus», explicó Fischhoff. 


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