La frase que comenzó como una expresión de esperanza entre aficionados mexicanos ya fue adoptada por marcas como adidas, LEGO, McDonald’s, Huevos San Juan y Scrub Daddy, convirtiéndose en una de las conversaciones culturales más relevantes del Mundial 2026.
Los Mundiales siempre producen héroes, historias y momentos memorables. Sin embargo, también generan algo igual de valioso para las marcas: conversaciones capaces de trascender el deporte y convertirse en parte de la cultura popular. En México, una de ellas ha sido “¿Y si sí?”, una pregunta simple que resume la ilusión colectiva de ver a la selección nacional alcanzar una hazaña histórica.
La frase comenzó a ganar fuerza conforme avanzó la participación del Tri en el Mundial 2026. México no solo es uno de los países anfitriones del torneo junto a Estados Unidos y Canadá, sino que además completó una fase de grupos perfecta tras derrotar 2-0 a Sudáfrica, 1-0 a Corea del Sur y 3-0 a República Checa. Con nueve puntos de nueve posibles, el optimismo de los aficionados encontró en el “¿Y si sí?” una manera de expresar una posibilidad que parecía lejana al inicio del campeonato: pelear por el título mundial.
“¿Y si sí?”: De una conversación espontánea a un fenómeno de marca
Lo que comenzó como una frase repetida en redes sociales, memes y conversaciones entre aficionados terminó convirtiéndose en uno de los códigos culturales más reconocibles del Mundial en México.
Las marcas no tardaron en detectarlo. Una de las primeras en sumarse fue Huevos San Juan, patrocinadora de la selección mexicana, que decidió imprimir el “¿Y si sí?” directamente sobre algunos de sus huevos. La acción trasladó una conversación digital a un producto cotidiano, permitiendo que la ilusión mundialista llegara literalmente a la mesa del desayuno.
Poco después, otras compañías comenzaron a utilizar la misma expresión en sus canales oficiales. adidas publicó una pieza protagonizada por jugadores de la selección mexicana acompañada por la frase.
Mientras tanto, LEGO México hizo lo propio con una de sus tradicionales minifiguras caracterizada con elementos asociados a la cultura mexicana, como un sombrero y una piñata.
La coincidencia entre todas estas acciones no parece casual. Más que apropiarse de una tendencia pasajera, las marcas identificaron una emoción compartida por millones de personas y encontraron formas distintas de integrarse a ella sin alterar su significado original.
Cuando el marketing se suma a la cultura en tiempo real
La conversación continuó creciendo conforme avanzaba el torneo. McDonald’s México se sumó mediante una publicación que mostraba tres papas fritas acompañadas del mensaje “3 de 8”, haciendo referencia a los tres partidos ganados por México y a los ocho encuentros necesarios para convertirse en campeón del mundo. La pieza concluía con la misma pregunta que domina las redes sociales: “¿Y si sí?”.
Incluso marcas alejadas del universo deportivo encontraron una oportunidad para participar. Scrub Daddy recurrió al humor y adaptó la frase a su propio lenguaje visual, reemplazando el “sí” por una representación de su producto para crear una versión personalizada del mensaje.
Lo interesante es que ninguna de estas acciones gira alrededor de promociones, descuentos o lanzamientos. El verdadero protagonista es una conversación cultural que las marcas decidieron acompañar. En una época donde la atención es cada vez más difícil de capturar, participar en una emoción colectiva suele generar más relevancia que intentar imponer un mensaje propio.
El Mundial 2026 como laboratorio de marketing cultural
El caso demuestra cómo los grandes eventos deportivos continúan funcionando como escenarios privilegiados para el marketing en tiempo real. Sin embargo, también evidencia un cambio en la forma en que las marcas participan de estas conversaciones.
Hace algunos años, muchas compañías intentaban liderar la narrativa con campañas propias. Hoy, cada vez más optan por identificar códigos que nacen de forma orgánica entre las audiencias y amplificarlos desde sus plataformas. El objetivo ya no es crear la conversación, sino integrarse a ella de manera creíble.
Mientras México avanza hacia las fases decisivas del Mundial 2026, nadie puede asegurar hasta dónde llegará el equipo. Lo que sí parece claro es que el “¿Y si sí?” ya trascendió el fútbol para convertirse en una de las expresiones culturales más representativas del torneo. Y, como suele ocurrir cuando una conversación alcanza esa dimensión, las marcas no tardaron en encontrar un lugar dentro de ella.









