Tras la trágica muerte de Ana Benavides producto de una ola de calor durante el concierto de Taylor Swift en 2023, el presidente Luiz Lula da Silva firmó dos decretos -acuñados como la ley Taylor Swift- con los que pretende prevenir situaciones similares en conciertos masivos.
La aprobada “ley Taylor Swift” busca cambiar la experiencia de los fans en Brasil a través de medidas que buscan proteger la integridad de la salud de los aficionados y acabar con la reventa de entradas que termina poniendo en riesgo a los asistentes de eventos masivos.
Aunque la iniciativa legislativa es conocida como “ley Taylor Swift”, en realidad se trata de dos decretos distintos que han sido aprobados por el presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva, luego de reunirse con un grupo amplio de fandoms de distintos artistas.
Um grande prazer receber representantes de fandoms de todo o Brasil para este dia especial. Juntos, vamos combater o cambismo digital e dar mais segurança e oportunidades para quem quer se divertir e ver seu artista preferido ❤️🇧🇷
— Lula (@LulaOficial) August 31, 2026
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¿En qué consiste la ley Taylor Swift?
El Gobierno de Lula da Silva aprobó un decreto que obliga a las empresas responsables de la venta de boletos para shows públicos adoptar medidas para prevenir la compra masiva. Especialmente, a través de la vía digital, donde los revendedores hacen uso de bots para el acaparamiento.

Asimismo, las empresas deberán personalizar los boletos y garantizar su autenticidad para evitar duplicidad y falsificación. En el caso de las filas virtuales, se tendrá que ofrecer claridad sobre la posición del comprador y el tiempo aproximado para realizar la transacción.
El segundo decreto establece medidas relacionadas con el acceso al agua durante los eventos. Los recintos deberán permitir el ingreso de botellas con agua para consumo personal y, cuando se prevea una asistencia superior a 1.000 personas, los organizadores tendrán que ofrecer fuentes de agua potable o distribuirla gratuitamente.

¿Cómo podría cambiar la industria de los conciertos?
Para las ticketeras, la norma implica mayores exigencias tecnológicas. Deberán reforzar sus sistemas para detectar bots, limitar la compra masiva y ofrecer procesos de venta más transparentes, especialmente en conciertos de alta demanda.

Los promotores también tendrán que incorporar estos controles desde la planificación de sus eventos. Esto podría aumentar la inversión en tecnología antifraude y modificar la forma en que se gestionan las ventas de entradas para grandes espectáculos.
Para los consumidores, el cambio apunta a reducir una de las principales dificultades de los conciertos masivos: conseguir entradas a precios oficiales. Si las medidas funcionan, la regulación podría marcar un nuevo estándar para la venta de boletos y limitar el margen de acción de los revendedores.







