El consumismo pudo más: la foto viral del dictador venezolano vistiendo un pantalón y una casaca de la marca, valorizados en $120 y $140, respectivamente, hizo que dichas prendas se agoten en la página oficial de la compañía.
El 3 de enero, el dictador Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses durante la “Operación Resolución Absoluta”. El exmandatario es acusado de cuatro delitos: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína en Estados Unidos, posesión de dispositivos destructivos y conspiración para poseer y usar ese tipo de armas.
Ese mismo día, Donald Trump compartió en el portal Truth Social una imagen de Maduro durante su traslado, a bordo del USS Iwo Jima. Allí, se le ve usando un buzo Nike de color gris claro, el cual terminó llamando la atención de los internautas y generando una reacción insospechada en los consumidores.
El efecto del outfit Nike de Maduro
Como era de esperarse, la imagen de Maduro no tardó en viralizarse, llegando incluso a ser usada para memes. Los usuarios identificaron que las prendas eran parte de la línea Tech Fleece de Nike. El pantalón y la casaca tenían la combinación de colores “Dark Grey Heather/Black” y estaban valorizados en $120 y $140, respectivamente.
Los internautas bautizaron el outfit como el “Maduro Fit” e increíblemente su demanda aumentó hasta niveles inesperados. Esto hizo que Nike quiebre su stock y que dichas prendas se agoten en su página oficial.

Entendiendo el impacto
Objetivamente, la legalidad de la captura de Nicolás Maduro ha fomentado opiniones divididas y polarización, por la intervención estadounidense en territorio venezolano. Por ello, el efecto comercial que tuvo la foto del dictador con el outfit Nike resulta 100% fortuito, ya que la marca pudo también haber tenido un impacto negativo si, de pronto, era vinculada de forma involuntaria con el autoritarismo.
Esto demuestra que las marcas no tienen capacidad de elegir quiénes usan sus prendas. Si el producto está disponible en el mercado, cualquiera con la solvencia económica para pagarlo puede adquirirlo, por más que no lo necesite: el consumismo en su más simple expresión. Sin embargo, lo que sí no deja de sorprender es cuán volátiles pueden ser las consecuencias una vez que algo público entra al terreno sin retorno de lo viral.










