El director del Instituto Peruano de Economía sostuvo que el empleo formal, la inversión privada, el consumo y la transformación de los hogares peruanos están configurando un escenario más favorable para los negocios y las marcas.
Durante su participación en la 25° edición del CAMP 2026, Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), presentó una radiografía optimista de la economía peruana. Frente a una audiencia integrada por líderes empresariales, ejecutivos de marketing y profesionales de la comunicación, el economista argumentó que diversos indicadores muestran un desempeño significativamente mejor al que suele reflejar la percepción ciudadana.
Su exposición giró alrededor de una idea central: el Perú mantiene fortalezas macroeconómicas relevantes y atraviesa una etapa de recuperación impulsada por la inversión privada, la generación de empleo formal y una mayor dinámica de consumo, elementos que terminan impactando directamente en el comportamiento de los consumidores y en las oportunidades para las marcas.
Empleo, inversión y consumo muestran señales de fortaleza
Uno de los primeros indicadores destacados por Macera fue el crecimiento del empleo formal privado. Según explicó, durante 2025 este avanzó 6,2%, una cifra que supera ampliamente el crecimiento de la población que ingresa cada año al mercado laboral, estimada en aproximadamente 1,2%.
Para el economista, esto significa que el país viene creando empleo formal a una velocidad cinco veces mayor que la expansión de la fuerza laboral. Aunque durante 2026 el ritmo se ha moderado hasta alrededor de 5,4%, sigue ubicándose muy por encima de la tendencia demográfica.
La inversión privada también ocupa un lugar clave dentro de este escenario. Macera recordó que el Perú cerró el último año con una expansión cercana al 10% en este indicador, alcanzando tasas de crecimiento de doble dígito que no se observaban desde 2012.
A ello se suman otros indicadores vinculados al consumo y la actividad productiva. El consumo de cemento registra crecimientos cercanos al 11%, mientras que categorías como vehículos, electrodomésticos y bienes de inversión muestran un desempeño positivo. Para el representante del IPE, la coincidencia de estas variables permite observar una economía que mantiene un dinamismo mayor al esperado.
Un consumidor distinto al de hace dos décadas
Más allá de los indicadores macroeconómicos, Macera dedicó parte de su presentación a explicar cómo han cambiado los hogares peruanos durante los últimos años.
Uno de los fenómenos más notorios es el crecimiento de los hogares unipersonales, que han pasado de representar aproximadamente el 9% a cerca del 16% del total. Paralelamente, el tamaño promedio de las familias continúa reduciéndose, modificando patrones de consumo, decisiones de compra y necesidades de producto.
Estos cambios, señaló, tienen implicancias directas para las empresas y las marcas, ya que obligan a replantear estrategias de segmentación, formatos comerciales y propuestas de valor.
A esta transformación se suma el crecimiento de los pagos digitales. Según explicó, 2025 marcó un punto de aceleración importante para este ecosistema, impulsando nuevas dinámicas de consumo y ampliando el acceso a herramientas financieras digitales.
Para la industria del marketing, estos cambios representan una oportunidad para conectar con consumidores que adoptan hábitos cada vez más distintos a los observados una década atrás.
Los riesgos siguen presentes pese a optimismo económico
Pese al tono positivo de la exposición, Macera advirtió que todavía existen factores capaces de alterar las perspectivas económicas.
Entre ellos mencionó posibles eventos climáticos, la incertidumbre política asociada al próximo proceso electoral y los riesgos internacionales derivados de conflictos geopolíticos, particularmente aquellos que podrían impactar sobre los precios de energía, combustibles y materias primas.
Sin embargo, sostuvo que las fortalezas actuales de la economía peruana permiten enfrentar estos desafíos desde una posición relativamente sólida. Además, destacó que el contexto internacional continúa siendo favorable para las exportaciones peruanas gracias a elevados precios de los productos que el país vende al exterior.
La conclusión para las marcas presentes en el CAMP fue clara: detrás de una percepción pública marcada por la cautela existe una economía que muestra señales de recuperación, consumidores con mayor capacidad de gasto y transformaciones estructurales que están redefiniendo el mercado peruano.







