CAMP 2026 inició con una idea central: el Perú está cambiando más rápido de lo que muchas empresas están preparadas para reconocer. Durante la apertura del evento, Diego Macera, Rolando Arellano, Ana Lucía Navarro y Sandra Gonzales reflexionaron sobre los retos que enfrentan las marcas ante las nuevas mayorías del país.
La edición número 25 del Congreso Anual de Marketing (CAMP) abrió con una reflexión que atravesó todas las ponencias de la mañana. Mientras los indicadores económicos muestran señales de recuperación y crecimiento, buena parte de las empresas continúa tomando decisiones a partir de una lectura desactualizada del consumidor peruano.
Desde distintos enfoques, Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE); Rolando Arellano, director ejecutivo de Arellano Consultoría; Ana Lucía Navarro, gerente de cuentas de la consultora; y Sandra Gonzales, socia y directora general de Emphaty, coincidieron en una misma idea: las oportunidades de crecimiento existen, pero requieren entender un país que ya no se parece al de hace una década.
La discusión comenzó con los números. Sin embargo, terminó hablando de personas, aspiraciones y de la necesidad de replantear la manera en que las marcas se relacionan con las grandes mayorías.
Una economía que avanza más rápido de lo que sugieren las percepciones
Durante su exposición, Diego Macera presentó una serie de indicadores que, a su juicio, muestran un desempeño económico más sólido de lo que suele reflejar el clima de opinión.
Uno de los datos que destacó fue el crecimiento del empleo formal privado, que avanzó 6,2% durante el último año, una cifra que supera ampliamente el crecimiento de la población que ingresa al mercado laboral. Dicho de otro modo, el país viene generando empleo formal a una velocidad varias veces mayor que la expansión de su fuerza laboral.
A ello se suma una inversión privada que creció cerca de 10%, alcanzando niveles de expansión de doble dígito que el Perú no registraba desde 2012. Para Macera, se trata de una señal particularmente relevante porque la inversión suele anticipar ciclos de crecimiento más prolongados.
El economista también destacó el desempeño de indicadores vinculados al consumo y la actividad productiva. El consumo de cemento, las ventas de vehículos, el crédito, las transacciones con tarjetas y otros indicadores muestran una economía con mayor dinamismo del que muchas veces se percibe desde el debate público.
Incluso planteó que las cifras oficiales podrían no estar capturando completamente la dimensión de esta recuperación debido a que la metodología utilizada para medir el PBI continúa basándose en una estructura económica diseñada hace casi dos décadas.
Su mensaje fue claro: el Perú enfrenta desafíos evidentes, pero también cuenta con fortalezas macroeconómicas que le permiten mirar los próximos años con mayor optimismo.
El problema no es la oportunidad, sino cómo se aprovecha
Si Macera explicó por qué existe espacio para crecer, Arellano Consultoría buscó responder quiénes impulsarán ese crecimiento.
La respuesta estuvo en las grandes mayorías peruanas, un segmento que continúa siendo interpretado desde categorías que, según los expositores, ya no explican su comportamiento actual.
Ana Lucía Navarro cuestionó la idea de que los sectores populares constituyen únicamente un mercado de bajo precio, baja sofisticación o menor rentabilidad. Según explicó, esa mirada suele llevar a muchas empresas a diseñar menos, invertir menos y esperar menos de estos consumidores.
El problema es que la realidad cuenta una historia diferente.
Hoy los hogares peruanos son más urbanos, más conectados, más emprendedores y tienen mayores expectativas de consumo. Son familias que han construido patrimonio, desarrollado negocios, invertido en educación y acumulado activos que no siempre aparecen reflejados en los indicadores tradicionales de ingresos.
Por ello, Arellano propuso dejar de definir a las mayorías por aquello que les falta y comenzar a entenderlas por aquello que han logrado construir.
Desde esa perspectiva, el consumo deja de representar únicamente un gasto para convertirse en una herramienta de progreso. Una laptop puede ser al mismo tiempo una inversión educativa y una herramienta de trabajo. La ampliación de una vivienda puede representar seguridad familiar y crecimiento patrimonial. La compra de una marca reconocida puede ser una forma de reducir riesgos y proteger recursos que han costado años construir.
El consumidor popular no busca lo más barato: busca avanzar
Sandra Gonzales profundizó en una idea que atravesó toda la presentación: las grandes mayorías no toman decisiones únicamente en función del precio.
Lo que buscan es valor accesible. Es decir, productos y servicios que combinen calidad, confianza, cercanía y facilidad de uso sin comprometer la estabilidad económica del hogar.
En ese contexto, conceptos como marca, reputación y confianza adquieren una relevancia mucho mayor de la que suelen asumir algunas empresas.
Una mala compra no representa solamente una pérdida de dinero. También implica tiempo perdido, estrés, frustración y la sensación de haber puesto en riesgo parte del esfuerzo acumulado durante años. Por eso las marcas funcionan como mecanismos de protección y reducción de incertidumbre.
La rápida adopción de herramientas como Yape, los pagos mediante QR, el comercio por WhatsApp o las billeteras digitales demuestra además que estos consumidores no rechazan la innovación. Lo que exigen es que la tecnología resuelva problemas reales y se adapte a su contexto cotidiano.
La principal conclusión de la mañana fue que el Perú está cambiando a una velocidad mayor de la que muchas organizaciones están dispuestas a reconocer.
Mientras la economía muestra señales de recuperación y las familias continúan construyendo nuevas formas de progreso, las marcas enfrentan un desafío cada vez más urgente: abandonar los estereotipos con los que han interpretado históricamente a las grandes mayorías y empezar a comprender qué las mueve, qué buscan proteger y cómo imaginan su futuro.
Porque, según los expositores del CAMP 2026, las oportunidades más importantes del mercado peruano no están necesariamente en nuevos segmentos. Están en mirar mejor a los que ya están ahí.









