La campaña, que solo mostraba esta frase sobre un fondo negro, llamó la atención de cientos de transeúntes al ubicarse en las afueras de la parroquia de San Ildefonso. Sin embargo, tras las consultas de un medio de comunicación al Arzobispado sobre la propuesta, la intervención fue retirada del espacio.
Si bien las marcas trabajan constantemente en generar un impacto y conexión con la audiencia mediante la publicidad, deben hacerlo con cautela. Eso implica cuidar distintos aspectos, los cuales abarcan desde la veracidad del mensaje, la claridad o hasta el aspecto ético, la responsabilidad social y el cumplimiento legal.
Los dos últimos puntos antes mencionados son los que se habrían omitido durante el desarrollo de una propuesta OOH desarrollada en Madrid. Y es que una campaña tomó lugar en las afueras de una iglesia, lo cual no solo podría resultar ofensivo para el público católico, sino que además iría en contra de una ley.
Es preciso mencionar que en la capital española existe una ley que prohíbe la publicidad directa o indirecta en espacios públicos: Ley 5/2002 de Drogodependencias de la Comunidad de Madrid. Esta específica en su artículo 28 que esto implica que todo tipo de publicidad de bebidas alcohólicas y tabaco está prohibida como parte de las medidas de protección a la salud pública y grupos vulnerables como el conformado por menores de edad.
Respecto a la campaña, la polémica se encuentra en que situaron en la fachada de la parroquia de San Ildefonso dos lonas gigantes que tenían tenían una llamativa frase sobre un fondo negro: “Yo no bebo whisky”. Además, otra peculiaridad es que el origen de la publicidad era desconocido, ya que no se mostraba ningún tipo de logo o nombre de alguna marca.
Por otro lado, si habían algunos videos en redes sociales con influencers y videos donde se revelaba el producto. Esto generó que la acción gane más notoriedad y un medio consulte al Arzobispado sobre ello. Sin embargo, aunque la institución no respondió, tiempo después las lonas fueron retiradas.











