La organización Missing People, junto a BBH London y la productora Merman, lanza una iniciativa que busca replantear cómo se narran los casos reales de personas desaparecidas en la industria del entretenimiento.
El auge del contenido de crimen real ha transformado historias de desapariciones y tragedias humanas en formatos de consumo masivo. Series, podcasts y videos en redes sociales multiplican relatos basados en hechos reales y atraen audiencias cada vez más amplias. Con esa premisa, la organización británica Missing People presentó una campaña que busca abrir una discusión sobre cómo se cuentan estas historias.
La iniciativa, titulada «Based on a True Story», surge en colaboración con la agencia BBH London y la productora Merman, fundada por Sharon Horgan. El proyecto apunta a cuestionar la forma en que el entretenimiento y el ecosistema digital abordan los casos de personas desaparecidas, una problemática que en el Reino Unido registra un nuevo reporte cada 90 segundos.
Missing People y la campaña que interpela a la industria y al público
El eje creativo de la propuesta gira en torno a un cortometraje satírico dirigido por Rachel Stubbings y producido ejecutivamente por Sharon Horgan, que se desarrolla en una sala de guionistas. En la escena, un grupo de creativos analiza posibles historias para desarrollar una nueva serie de crimen real, mientras discuten giros narrativos, ritmo dramático y atractivo para la audiencia al revisar distintos casos.
Ross Miller, CEO de Missing People, explicó el enfoque detrás de la campaña:
«Toda persona desaparecida merece la atención que necesita para que pueda ponerse a salvo. Pero tiene que ser la atención adecuada. La gran mayoría de la población y de los medios de comunicación se muestran solidarios y quieren ayudar. Sin embargo, cuando las especulaciones se vuelven intrusivas o personales, esto puede suponer una presión considerable para las familias en un momento en el que ya están atravesando el momento más difícil de sus vidas. En algunas situaciones, el estigma también puede hacer que a la persona desaparecida le resulte más difícil dar el paso y pedir ayuda».
La campaña también incluyó una acción dirigida a prensa e influencers. BBH diseñó un supuesto boxset titulado «Top Five Cases You Won’t See On TV» y lo envió a distintos destinatarios. Al abrirlo, los receptores no encontraron ningún contenido y con este gesto, la iniciativa buscó señalar cómo la industria prioriza ciertos relatos considerados más «atractivos» mientras muchos otros casos quedan fuera de la conversación pública.
Por último, el despliegue de Missing People se completa con piezas de publicidad exterior que simulan expedientes policiales evaluados como si fueran productos de entretenimiento. La campaña se difunde en redes sociales y espacios OOH con el objetivo de impulsar un debate sobre la forma en que la audiencia consume historias de tragedia real.







