Frilo

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Todos en esto de la publicidad saben qué es un “frilo” y está demás explicarlo; decir sí, que es bien raro quien, por lo menos en la parte creativa, no ha “frileado” más de una vez, en alguna oportunidad.

Por si acaso, “frilo” es la castellanización criolla de “freelance” , o aquél que trabaja por su cuenta y un “frilo” se le llama también a un trabajo ejecutado autónomamente. Los “frilos” en realidad se hacen mientras se está trabajando para una agencia. Es cierto que hay freelance a tiempo completo, absolutamente autónomos y yo también, por un tiempo, fui uno de ellos.

Hice “frilos” trabajando en una agencia “principal” y para varias otras agencias o clientes, diciendo siempre a mi empleador principal, que lo estaba haciendo y nunca trabajé con clientes o productos que, en ese momento, fueran competencia de mi empleador y sus clientes.

Aclaro esto último, no porque me quiera hacer pasar por “santito”, sino que siempre me pareció muy mal el ser desleal y “traicionar” a quien me estaba dando de comer, por “aumentar mi comida”; y a propósito, tengo una anécdota, que creo es momento de contar…

Trabajaba yo como director creativo de JWT y el gerente era el querido y talentoso Lee Pavao, amigo entrañable, que ya no está con nosotros. Lee sabía que yo “frileaba” para varios clientes, porque como dije ya, no lo ocultaba. Un día me invita a reunirnos en la sala que servía para presentaciones, conferencias y reuniones varias de agencia y le pide a Toribio (Toribio Arroyo, el proyeccionista y alma de todo lo que fuera audiovisual en la agencia, salvo producir) que “deje correr”… En la pantalla se vio la tanda comercial de un canal de televisión. Luego de terminada la tanda, se encendieron las luces y Lee me preguntó: “De esta tanda, ¿cuántos comerciales son “tuyos” y de cuántos de JWT…?”. Lo miré y contesté: “Son “míos”, cuatro, con el de JWT cinco…” Era una tanda con siete comerciales…

Lee se rio, luego se puso serio y me dijo: “Creo que tengo que aumentarte el sueldo” y se rio de nuevo. Mi respuesta fue sencilla: dejé de frilear”. Confieso que es la única vez que me ha sucedido algo así.

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