Durante los últimos años el país caribeño que años atrás ofrecía a compañías internacionales una economía estable y un mercado prometedor, ha despedido distintas marcas que hoy se han visto acorraladas ante la crisis.

Una de las principales razones por la cual una empresa decide invertir en el extranjero es la búsqueda de un mercado más grande y la posibilidad de expandirse a otros mercados cercanos, este tipo de inversión es denominada plataforma de exportación. En el caso de Venezuela, su localización geográfica la convierte en punto estratégico para el mercado global, sin embargo, el contexto económico constituye la segunda variable que toda compañía pone en observancia antes de realizar una inversión.

La búsqueda de eficiencia en el extranjero corresponde a la relación producción-precio que puede ofrecer la economía de una región. Durante años, el mercado venezolano se mantuvo estable por el gran beneficio económico, comercial y político que originaba la industria petrolera, principal producto de exportación de esta nación, pero tras años de disturbios políticos, económicos y sociales, la promesa del país al sector privado ha desaparecido.

Empresas privadas han pasado a manos del Estado,  medidas con respecto al control cambiario de divisas han limitado las facultades del sector privado para las importaciones y los niveles inflacionarios asfixian al consumidor, que enfrenta una moneda devaluada y un mercado totalmente especulativo.

El paraíso llegó a su fin y hoy las empresas no tienen de otra que abandonar Venezuela, pues el país ya no ofrece la rentabilidad que antes brindaba al capital privado. Por eso, y frente a una economía cuya inflación se espera alcance 10.000.000% durante el 2019, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), distintas marcas han cerrado sus puertas. Entre ellas están:

Louis Vuitton

La marca de alto standing Louis Vuitton dejó de operar en el país bolivariano tras la avalancha de expropiaciones promovidas desde el Gobierno del expresidente Hugo Chávez. Es importante recordar que, durante ese mismo año, el Estado se hizo con el control de varias transnacionales, entre las que se encontraba Hipermercado Éxito.

Air Canada

La decisión corresponde al apogeo de una crisis que, desde hace meses, amenaza con dejar aislada a Venezuela por vía aérea. El Gobierno venezolano debe 3.700 millones de dólares a las compañías aéreas y ahora, corto de divisas, trata de negociar un descuento con las empresas internacionales, que ya sienten el peso de esa deuda en sus estados financieros.

Alitalia

La aerolínea italiana canceló todos sus vuelos a Venezuela debido a la gran deuda acumulada por el gobierno de Nicolás Maduro. El director ejecutivo de la compañía, Silvano Cassano, confirmó la noticia, agravando la difícil situación de ese país, con esta medida varios extranjeros y empresarios se verán perjudicados.

Clorox

El fabricante estadunidense de productos de limpieza Clorox anunció su salida de Venezuela, pues la compañía asegura que durante casi tres años se vio obligada a vender más de dos tercios de sus productos a precios congelados por el gobierno venezolano, lo que provocó grandes incrementos en los costos de producción.

De ahí, indica la empresa, provienen sus “constantes pérdidas operativas”.

Las peticiones de Clorox Venezuela al gobierno para subir los precios tuvieron finalmente respuesta, aunque los incrementos aprobados estuvieron lejos de ser suficientes para la compañía.

Mattel

Mattel de Venezuela cierra sus operaciones en el país y se trasladaron a México. En este caso, la compañía argumentó su decisión por las limitaciones generadas por el control de precios impuesto por el Gobierno. En su momento, fuentes de la firma explicaron a los medios que “es muy difícil el acceso a las divisas; por ello, el año pasado tomaron la decisión de dejar que pequeños importadores trajeran al país juguetes producidos por el consorcio”.

EFCO

La empresa metalmecánica “EFCO de Venezuela C.A.” informó en el 2014 a sus trabajadores que, por órdenes de los dueños residenciados en Estados Unidos se paralizaría las labores y liquidarían a su personal.

General Mills

Como si fueran pocas, la empresa de alimentos General Mills acabó con sus operaciones en marzo de 2016, un mes antes de que le siguiera los pasos la reconocida empresa de neumáticos Bridgestone Américas.

Bridgestone Americas

La empresa anunció que se iba del país en mayo de 2016 después de 60 años de funcionamiento por causas estrictamente sociales y económicas. 

Good Year

La única planta que operaba en Carabobo tuvo que poner fin a sus operaciones en medio de una crisis económica que se vivía en el país y tras una serie de sanciones que había impuesto el gobierno de Estados Unidos en diciembre pasado.

La empresa estadounidense fabricante de llantas notificó a sus trabajadores, quienes se mostraron sorprendidos cuando llegaron a trabajar y se enteraron del cierre de la fábrica; la firma aseguró que sus empleados recibieron el pago de sus prestaciones sociales, bonos y otros beneficios.

Kellogg’s

En mayo del año pasado, Kellogg cesó sus operaciones en Venezuela y atribuyó su salida al deterioro de la situación económica y social; horas más tarde, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó que las autoridades tomaran el control de la fábrica argumentando que la salida de la empresa fue «ilegal e inconstitucional» y prometió acciones judiciales contra los accionistas de la empresa.

Kimberly-Clark

En julio de 2016, la compañía estadounidense Kimberly-Clark anunció la suspensión indefinida de sus operaciones en Venezuela, debido al “continuo deterioro de las condiciones económicas y empresariales”.

La decisión se dio luego de años de enfrentar difíciles condiciones más allá de su control como la incapacidad para comprar materiales, hecho que ocasionó que la mayoría de las líneas de fabricación terminaran.

Más de dos años después del anuncio, la empresa productora de artículos de higiene acudió al Banco Mundial para solicitar el inicio de un procedimiento de arbitraje contra Venezuela.

Colgate-Palmolive

Esta empresa ha ido cerrando plantas en Venezuela desde 2016 por falta de cajas, materia prima y distintos factores que afectan la producción de los productos de aseo. 

Coca Cola

La Coca-Cola que se vende en Venezuela lo hace bajo una entidad corporativa diferente: la embotelladora mexicana Coca-Cola FEMSA .

La decisión de la firma estadounidense se tomó en octubre del año pasado y como consecuencia de la prolongada crisis y la hiperinflación que impactan en la producción y el consumo.

En 2016, Coca-Cola tuvo problemas con el suministro de azúcar y de envases, que la llevó a paralizar por semanas su actividad.

Lufthansa

La aerolínea decide partir en el 2016, porque no le era posible repatriar las ganancias obtenidas en ese país, sumado al descenso en el nivel de viajes internacionales.

United Airlines

United Airlines señaló la suspensión de sus vuelos diarios entre Houston y Caracas porque no se estaría cumpliendo las expectativas financieras de la empresa.

Ford

La empresa estadounidense ha ofrecido a sus trabajadores un plan de retiro voluntario en el que dará hasta 150 dólares por cada año trabajado como indemnización y aunque no se registran pedidos de autos a la firma automotriz, esta ha descartado su salida del país en la única planta en la que mantiene actividades.

«Ford ha estado operando en Venezuela durante 56 años ininterrumpidos y no tiene planes de abandonar el país», sentenció la firma el año pasado.

Pirelli

En agosto de 2018 y tras un desabasto de materia prima en Venezuela, la firma de neumáticos anunció su partida del país.

El cierre de Pirelli ocurrió en medio de una fuerte crisis del transporte por falta de repuestos y se dio una semana después de la puesta en marcha de un plan de medidas económicas del gobierno de Nicolás Maduro, que elevó en 3,400% el salario mínimo, lo que puso en aprietos a las empresas.

Pirelli fabricaba en Venezuela llantas para automóviles, motos, camiones y autobuses. Desde 2015 trabaja a menos del 50% de su capacidad.

Mondelez

En 2016 y tras registrar pérdidas de 778 millones de dólares en el país, la empresa fabricante de galletas Oreo anunció el cierre de su negocio argumentando la hiper inflación que se vivía, los conflictos políticos y una economía que iba en picada.

General Motors

General Motors decidió dejar de operar en Venezuela, tras la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de embargar sus bienes a raíz de una disputa legal entre la multinacional y un exconcesionario de Maracaibo por un total de 476.000 millones de bolívares. Recientemente la firma anunció que enviará autopartes a Venezuela desde Colombia, para mantener su presencia en el país.

Delta

Delta Airlines se sumó, en el 2017, a la lista de aerolíneas que decidieron suspender sus vuelos desde y hacia Venezuela de manera indefinida.

La información fue filtrada en su momento por redes sociales y luego confirmada por Sarah Lora, directora de comunicaciones de dicha empresa.

La economía venezolana está muy distante de ofrecer rentabilidad y seguridad jurídica a las marcas internacionales. “La economía ha venido manifestando niveles dramáticos, lo que hemos llamado la hecatombe económica (…), teníamos para el año 2002 aproximadamente unas 830.000 empresas funcionando en Venezuela y hoy día quedan menos de 250.000 empresas”, expuso el directivo de Consecomercio, Alfonso Riera, en una entrevista a Unión Radio durante el año pasado.

Belcorp

La compañía de productos de belleza que posee a las marcas L’bel, Ésika y Cyzone, se retiró del país el pasado año, cuando dejo de distribuir sus productos en territorio venezolano.

Avianca

La aerolínea aseguró que tuvo dificultades para la operación aérea en el país, al que volaba dos veces al día con la ruta Bogotá- Caracas- Bogotá y otro más desde Lima hacia la capital venezolana.


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