La compañía implementa un sorter de alta velocidad con tecnología robotizada AMR en su Hub del Callao, optimizando la clasificación de paquetes y respondiendo a la creciente demanda de velocidad en el mercado logístico.
El avance de la paquetería, el e-commerce y las operaciones empresariales está empujando a la logística en el Perú a operar con mayor rapidez y precisión. En ese contexto, la capacidad de procesar más envíos en menos tiempo se ha vuelto un factor clave para responder a la demanda.
Bajo ese escenario, Sharf introduce un nuevo nivel de automatización en su operación de última milla, a través de su sistema de clasificación automatizado llamado “Pulpo Rosado”, en un sector donde aún predominan procesos manuales en etapas críticas.
Un mercado que exige más velocidad
El avance responde a una necesidad concreta del mercado: operar a mayor velocidad sin comprometer la eficiencia. La creciente demanda hacía inviable sostener procesos manuales en etapas críticas como la clasificación de paquetes, especialmente frente a volúmenes cada vez mayores.
Este crecimiento no responde a un solo segmento: se da tanto en el e-commerce como en operaciones entre empresas y el envío tradicional de encomiendas, lo que incrementa la presión sobre toda la cadena logística.

En ese contexto, la automatización deja de ser una mejora incremental y pasa a ser una necesidad para sostener el ritmo del mercado y responder a las nuevas exigencias de entrega.
Tecnología robotizada en la clasificación de paquetes
En respuesta a este escenario, la compañía implementó un sorter de alta velocidad con tecnología robotizada AMR en su Hub del Callao, convirtiéndose en el primer operador logístico en el Perú en incorporar este tipo de solución para la clasificación de paquetes.


Este sistema permite identificar, validar y direccionar automáticamente cada envío, reduciendo la intervención manual en uno de los procesos más sensibles de la operación. Además, esta implementación responde a una visión más amplia de transformación operativa.
“No se trata solo de incorporar tecnología, sino de fortalecer nuestras capacidades operativas y sentar las bases para una logística más moderna, escalable y alineada a las exigencias actuales del mercado”, señaló Raúl Alcalde, Presidente Ejecutivo de Sharf.

Impacto en tiempos, precisión y capacidad
La automatización del proceso de clasificación permite reducir los tiempos operativos, disminuir errores y mejorar la capacidad de respuesta frente al crecimiento de la demanda. Además, la operación incorpora seguimiento en tiempo real, lo que permite monitorear los flujos, anticipar incidencias y tomar decisiones basadas en datos.
En la práctica, esto se traduce en mejoras concretas para los clientes: mayor rapidez en los procesos, mayor precisión en la gestión de envíos y mayor capacidad para manejar volúmenes crecientes sin afectar la calidad del servicio.

Un nuevo estándar para la logística en el país
La incorporación de este tipo de tecnología no solo impacta en la operación interna, sino que también empieza a redefinir la forma en que se gestionan los procesos logísticos en el país, en un entorno cada vez más demandante para el sector.
“La implementación de esta tecnología marca un punto de inflexión en la logística del país. Esperamos que impulse un cambio en la forma en que las empresas gestionan sus operaciones, pasando de modelos más manuales y reactivos a procesos altamente automatizados, escalables y orientados a la eficiencia”, afirmó Pepe Ríos, CEO de Sharf.

Con más de 40 años de experiencia en el sector y tras su reciente proceso de rebranding, la compañía proyecta continuar con su estrategia de transformación tecnológica, con miras a expandir este tipo de soluciones a distintos puntos del país.

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