La organización reemplazará los naming rights por denominaciones geográficas durante la Copa del Mundo para blindar a sus patrocinadores oficiales y evitar exposición gratuita de marcas externas.
La Copa del Mundo de 2026 marcará un punto de quiebre no solo en lo deportivo, con la ampliación a 48 selecciones, sino también en la dimensión comercial de uno de los eventos más vistos del planeta. En una decisión que ya genera debate, la FIFA resolvió eliminar los nombres comerciales de casi todos los estadios sede durante el torneo, reconfigurando así las reglas del patrocinio y la visibilidad de marca en el mayor escaparate del fútbol mundial.
Durante el Mundial, los recintos dejarán de exhibir denominaciones corporativas y adoptarán nombres neutros asociados a su ubicación geográfica, una práctica que el organismo ya aplica en otras competiciones, pero que en esta edición adquiere mayor relevancia por la magnitud del evento y del mercado involucrado; asimismo, la medida apunta a consolidar un sistema cerrado de marcas autorizadas.
La FIFA y el negocio detrás de los nombres
La FIFA sustenta la decisión en su política de protección comercial. Para la organización, la aparición de marcas no vinculadas a su red oficial de patrocinadores dentro de transmisiones, gráficas y comunicaciones del Mundial representa una forma de marketing de emboscada que erosiona el valor de sus acuerdos globales.
Estadios con contratos multimillonarios de naming rights cambiarán temporalmente su identidad. Por ejemplo, el Mercedes-Benz Stadium operará como Estadio de Atlanta, el MetLife Stadium adoptará el nombre New York New Jersey Stadium y el SoFi Stadium pasará a identificarse como Los Angeles Stadium.
La única excepción será el BC Place de Vancouver, que conservará su denominación al no contar con un acuerdo comercial activo por derechos de nombre. En los otros 15 recintos, la lógica será la misma con neutralidad absoluta durante el torneo.
Desde una mirada de marketing, la estrategia refuerza el modelo de exclusividad que la FIFA ofrece a sus sponsors oficiales. Al eliminar cualquier visibilidad colateral, el organismo asegura que cada segundo de exposición durante el Mundial beneficie únicamente a las marcas que pagaron por formar parte del ecosistema comercial del evento. Esta lógica de control absoluto no es casual, sino que responde a la magnitud y ambición de la próxima Copa del Mundo.
El Mundial de 2026 se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá y marcará un punto de quiebre en la historia del torneo. Será la primera edición con 48 selecciones y una expansión inédita en términos de audiencia, sedes y activaciones de marca. En ese contexto de crecimiento sin precedentes, la FIFA no dejará espacios grises y buscará dominar cada capa de la experiencia.










