La marca de Jorge Luna da un salto estratégico al fútbol profesional al convertirse en auspiciador oficial de FC Cajamarca y Cusco FC.
El fútbol peruano vuelve a demostrar que ya no solo atrae a marcas tradicionales. En un escenario donde la atención se fragmenta y las audiencias migran constantemente entre plataformas, los creadores de contenido y sus emprendimientos comienzan a ocupar espacios que, hasta hace poco, parecían exclusivos de grandes corporaciones.
En ese contexto, No Hay Sin Suerte, proyecto digital vinculado al comediante Jorge Luna, ingresa al terreno de juego como auspiciador de FC Cajamarca y Cusco FC. La decisión no responde solo a la búsqueda de visibilidad en camisetas o estadios, sino a una lectura más amplia del fútbol como un punto de encuentro emocional, cultural y comunitario.
No Hay Sin Suerte como auspiciador: fútbol, comunidad y expansión de marca
El patrocinio a dos clubes con realidades distintas revela una estrategia que va más allá del corto plazo. Por un lado, Cusco FC representa un proyecto consolidado, con presencia internacional y una hinchada ya establecida. Por otro, FC Cajamarca simboliza crecimiento, expectativa y un fuerte arraigo local. Esta combinación permite a la marca conectar con públicos diversos y reforzar su presencia más allá de Lima.

Desde una mirada de marketing, el movimiento dialoga con una tendencia clara: las marcas nacidas en el ecosistema digital ya no se conforman con el rendimiento online. Hoy buscan territorios físicos donde la experiencia se viva de manera colectiva y donde la emoción tenga más peso que el clic. En ese sentido, el fútbol funciona como una plataforma de alto impacto simbólico.
Para el fútbol peruano, la llegada de marcas construidas desde la creación de contenido abre una oportunidad interesante. No solo incorpora nuevos actores al ecosistema, sino que introduce relatos distintos, atrae audiencias no tradicionales y propone una relación renovada entre hincha, club y marca.










