La marca presenta un nuevo diseño de empaque de edición limitada pensado para comer en movimiento, una apuesta que convierte una molestia cotidiana en una solución funcional con ambición global.
Heinz decidió intervenir el hábito incómodo de comer papas fritas fuera de una mesa, con sobres de ketchup que se derraman, envases improvisados o, incluso, renunciando al dip. Para resolverlo, la compañía lanzó una nueva caja que integra un compartimiento especial para el ketchup, pensada para quienes comen en el auto o mientras caminan por la calle.
“Heinz Dipper” nace de una observación cotidiana: la forma en que las personas comen ha cambiado, pero los envases no siempre evolucionan al mismo ritmo. En ese sentido, la firma identificó una fricción clara entre el producto y su contexto de consumo y decidió resolverla desde el diseño industrial, no solo desde la comunicación.
Heinz y el diseño que responde a un hábito real
La nueva caja de papas fritas incorpora un espacio específico para la salsa y de esta forma elimina la necesidad de sobres adicionales o soluciones improvisadas. El gesto resulta mínimo, pero apunta de forma directa a la experiencia de los usuarios. Al resolver el momento del dip, la marca se integra de manera más natural en el consumo diario, sin forzar presencia ni protagonismo.
La iniciativa, desarrollada junto a la agencia independiente Rethink, dialoga con el consumo «on-the-go», una tendencia cada vez más amplia a nivel global. Con drive-thrus, pedidos para llevar y comidas rápidas fuera del hogar, esta preferencia se consolida como momento clave, y las marcas buscan adaptarse con soluciones prácticas. Heinz entiende que, si el contexto cambia, el envase también.
El innovador producto estará disponible en 12 países: Estados Unidos, Brasil, Canadá, Alemania, Kuwait, México, Portugal, China, Italia, Tailandia y Filipinas por tiempo limitado










