La oficina de turismo del país, junto a la agencia Wien Nord Serviceplan, lanzó una campaña que invita a los viajeros a guardar secretos, usando el humor y la lógica corporativa para replantear cómo se promociona un destino saturado.
Durante años, la comunicación turística compitió por mostrar más paisajes, más ángulos perfectos y más razones para viajar. Ese modelo hoy enfrenta un límite evidente con la sobreexposición de los destinos y el desgaste de sus entornos naturales. Frente a ese escenario, Austria decidió cuestionar la lógica tradicional y cambiar la forma en que se relaciona con sus visitantes.
En lugar de prometer experiencias imperdibles, el país propone una idea incómoda para el marketing turístico al no contar todo. Su nueva campaña, pensada para la temporada de invierno, plantea una reflexión directa sobre el valor de las recomendaciones, el impacto del turismo masivo y la responsabilidad compartida de cuidar los espacios que todavía conservan su autenticidad.
Austria: cuando el marketing turístico adopta códigos corporativos
Bajo el nombre «Non Disclosure Austria», la iniciativa desarrollada junto a la agencia Wien Nord Serviceplan toma como referencia los acuerdos de confidencialidad del mundo empresarial. Además, la campaña invita a los turistas a firmar un compromiso simbólico antes de acceder a consejos locales sobre qué visitar, dónde ir y cómo vivir el invierno austriaco lejos de los circuitos habituales.
El concepto se traduce en una ejecución que rompe con las convenciones del sector. Lejos de mostrar postales reconocibles, la campaña oculta, censura y pixela los lugares más emblemáticos del país. Esa decisión no responde a una negación de su atractivo, sino a una estrategia narrativa que despierta curiosidad y activa el deseo desde la ausencia. Mostrar menos, en este caso, busca provocar más. Asimismo, el acuerdo no tiene valor legal ni intención restrictiva real. Funciona como un gesto creativo que interpela al viajero y lo invita a pensar su rol dentro del fenómeno turístico.

La campaña se activó en mercados europeos estratégicos y combina piezas de publicidad exterior, contenidos digitales y colaboraciones con influencers. Una de sus ejecuciones más visibles incluye una lona instalada en Colonia que muestra un mensaje pixelado y un código QR que dirige a la firma del acuerdo.









