Una estética que parecía archivada vuelve a dominar los feeds y timelines. Filtros antiguos, referencias y memorias personales reabren la conversación sobre un año que hoy funciona como refugio emocional y recurso estratégico.
A una década de distancia, 2016 reaparece con fuerza en el ecosistema digital. Con el inicio de 2026, usuarios de distintas generaciones comenzaron a recuperar imágenes, códigos visuales y gestos propios de aquella época, instalando la idea de que el presente se parece o busca parecerse a ese momento previo a los grandes quiebres sociales y tecnológicos de los últimos años.
La tendencia se expandió con rapidez en redes sociales, donde el archivo personal pasó a convertirse en contenido aspiracional. Filtros antiguos, selfies espontáneos y referencias a aplicaciones que marcaron época reaparecen como símbolos de una etapa que hoy se recuerda como más liviana. En ese escenario, marcas y figuras públicas se sumaron a la conversación a través de publicaciones que capitalizan esta nostalgia digital.
Las marcas que capitalizan «el nuevo 2016»
Rare Beauty
La marca eligió mirar hacia sus orígenes emocionales y estéticos. Imágenes de Selena Gomez en 2016, con looks y gestos propios de la época, conectaron la identidad actual de la firma con una etapa clave en la cultura digital.
Walmart
La cadena apeló al humor y la memoria colectiva al recrear escenas cotidianas de mediados de la década pasada. Outfits reconocibles y la presencia de un celular jugando Pokémon Go dentro de sus pasillos reforzaron una lectura lúdica del pasado.
Hollister
Desde la auto-referencia, la etiqueta de moda recuperó el estilo de sus propias publicaciones de ese año.
Samsung
La filial británica recurrió al formato “POV” para simular un feed de 2016.
FC Barcelona
El club activó la memoria deportiva con hitos que marcaron ese año, incluyendo imágenes de Lionel Messi y celebraciones que siguen vigentes en la cultura futbolera global.
Celebridades y archivo personal
Figuras como Hailey Bieber, Dua Lipa y Kylie Jenner también se sumaron desde lo íntimo, compartiendo recuerdos visuales que dialogan con una audiencia que reconoce los códigos.










