En la era de la viralidad, competir por captar la atención del público resulta cada vez más difícil. Por ello, las marcas han empezado a apostar por las series verticales como una opción para atrapar a la audiencia desde un storytelling que les permita ser memorables.
El 2025 dejó una de las lecciones más importantes para las marcas: la viralidad ya no es suficiente. Desde mediados del año pasado, el short-form se transformó para contar historias de distinta manera y las series verticales comenzaron a tomar protagonismo.
Durante años, múltiples compañías emplearon este formato como una interrupción dentro de los feeds de los usuarios. Sin embargo, casi en todos los casos se trataba de contenido enfocado en un trailer, viralidad, venta, promociones, etc. No eran vistos como historias propiamente.
El cambio de paradigma
En los últimos ha resultado más notorio que la audiencia ya no desea únicamente videos virales, sino que también quiere y conecta con otra cosa. El público hoy resulta más interesado en el storytelling detrás, de aquel contenido con valor, con algo que ofrecerles.
No se trata de un cambio radical, sino que un síntoma producto de la saturación. Al inicio, las personas toleraban las interrupciones, luego las naturalizaron; sin embargo, hoy en día, las ignoran. Si bien continúan conectando con lo breve, hoy buscan aquello que les aporte narrativa. Un contenido que sea rápido, pero memorable.
En medio de este contexto aparecen las series verticales o microdramas. Se trata de episodios muy cortos, pensados para consumirse dentro del feed de los usuarios en las diferentes redes sociales. Especialmente, en TikTok e Instagram. No se trata de fragmentos de una serie o trailers, sino de productos únicos pensados para las redes sociales.
El fenómeno de las series verticales
Este cambio de paradigma llevó a las marcas a empezar a priorizar el contenido que diseña hábitos, no performance forma aislada. Mientras que antes el feed estaba lleno de promociones que se traducen en viralidad vacía, hoy se han convertido en un lugar donde puede vivir la historia.
Cabe resaltar que no se trata de “TikTokizar” la ficción, sino de adaptar al comportamiento del usuario actual. Esta nueva estrategia ya fue empleada por la marca de maquillaje Maybelline y el canal de streaming OLGA.
@maybelline Maybe she slays more than her contour. Maybe This Christmas EP1 Stay tuned for the next episode on Maybelline’s TikTok
♬ original sound – Maybelline NY
El micro drama de Maybelline le permitió a la marca crear el ambiente de una rom-com para presentar su producto. Mientras que, la serie vertical de Olga ganó más de 4 millones de vistas al ser una ficción pensada para ser consumida en redes sociales.
De esta manera, las fronteras entre el streaming y las redes sociales parecen desdibujarse cada vez más y el 2026 se contempla como un año en el que el storytelling se “serializa”. Las marcas ya no competirán por segundos de atención, sino por continuidad.










