El actor estadounidense busca proteger legalmente su identidad frente a aplicaciones y contenidos generados con inteligencia artificial que replican su apariencia y frases icónicas, como «Alright, alright, alright», sin autorización.
La expansión de la inteligencia artificial generativa ha abierto un nuevo frente de conflicto para artistas y figuras públicas, ante la posibilidad de clonar voces, gestos e incluso identidades sin consentimiento. En ese contexto, el ganador del Premio Óscar, Matthew McConaughey, decidió dar un paso legal para proteger su imagen y su voz, dos de sus principales activos profesionales.
El actor y productor estadounidense ha registrado distintos elementos de su identidad como marca en Estados Unidos, con el objetivo de contar con herramientas jurídicas claras ante posibles usos no autorizados de su imagen, especialmente en entornos digitales y aplicaciones basadas en IA.
Matthew McConaughey y su respuesta legal frente a la clonación digital
A través de su equipo legal, McConaughey completó el registro de diversos materiales audiovisuales y sonoros ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, según información de The Wall Street Journal. La medida apunta a impedir que terceros utilicen, sin permiso, representaciones artificiales de su rostro, voz o expresiones asociadas a su trayectoria profesional.
Entre los elementos protegidos figuran clips breves de video y fragmentos de audio que forman parte del imaginario público del actor. Destaca, especialmente, la protección de su frase más reconocida, convertida en un sello personal desde los años noventa. «Alright, alright, alright», inmortalizada en la película Dazed and Confused, ahora cuenta con respaldo legal como activo registrado.
«Mi equipo y yo queremos tener la certeza de que, cuando se use mi voz o imagen, es porque yo lo apruebo y firmo», ha señalado McConaughey por medio de un correo electrónico dirigido al medio. «Queremos crear un marco claro en torno a la propiedad, donde el consentimiento y la atribución sean la norma en un mundo de IA», concluyó.
Aunque existen leyes estatales en Estados Unidos que protegen los derechos de imagen, el registro como marca amplía el alcance de defensa. Permite actuar no solo cuando hay fines comerciales evidentes, sino también frente a contenidos generados por inteligencia artificial que replican identidades reales sin vender directamente un producto.










