La película que Warner Bros. intentó archivar llegó a los cines tras ser rescatada por Ketchup Entertainment, mientras su campaña de lanzamiento llevó el conflicto entre el Coyote y ACME a las calles y redes sociales.
Después de décadas de perseguir al Correcaminos y sufrir las consecuencias de los productos de ACME, el Coyote finalmente decidió llevar a la compañía ante la justicia. Esa es la premisa de Coyote vs. ACME, una película que combina acción real y animación y que pone a Wile E. Coyote en medio de una batalla legal contra la empresa responsable de sus interminables accidentes.
La cinta está protagonizada por Will Forte, quien interpreta al abogado que representa al Coyote, y John Cena, en el papel del representante legal de ACME. Lana Condor también forma parte del elenco. La película fue dirigida por Dave Green y finalmente llegará a los cines después de haber permanecido archivada durante años.
En Perú, Coyote vs. ACME se estrena este 27 de agosto, mientras que su lanzamiento en Estados Unidos está programado para el 28 de agosto. La distribución internacional está a cargo de Ketchup Entertainment, que adquirió los derechos de la producción después de que Warner Bros. decidiera no estrenarla.
De película cancelada a estreno impulsado por los fans
La historia detrás del lanzamiento es casi tan particular como la película. Coyote vs. ACME fue terminada, pero Warner Bros. decidió archivarla en 2023 como parte de una estrategia financiera relacionada con una deducción fiscal. La decisión generó críticas entre integrantes de la producción y seguidores, que comenzaron a reclamar que la película pudiera ser estrenada.
La presión terminó abriendo una nueva posibilidad para el proyecto. Warner Bros. permitió que la película fuera adquirida por otra compañía y Ketchup Entertainment se hizo con los derechos por alrededor de US$50 millones, por debajo del presupuesto de producción, estimado en unos US$70 millones. La distribuidora apostó entonces por llevarla a los cines y convirtió el regreso de la cinta en parte de su propia estrategia de lanzamiento.
La campaña incluso aprovechó el historial de la película para construir su comunicación. Ketchup presentó el tráiler bajo el concepto de “La película que ACME no quiere que veas”, reforzando la idea de que la propia compañía ficticia intentaba impedir que el público conociera la historia. El tráiler obtuvo 25 millones de reproducciones durante sus primeras 24 horas, según la distribuidora.
Las marcas que llevaron el caso del Coyote al mundo real
La campaña en Latinoamérica convirtió la demanda del Coyote contra ACME en el eje de distintas acciones promocionales. Zima Entertainment y BF Distribution, responsables de la distribución en la región, llevaron la conversación a redes sociales interactuando con el personaje como si se tratara de una persona real que buscaba hacer valer sus derechos frente a ACME.
La dinámica también involucró a Profeco, que respondió en redes a la supuesta denuncia presentada por el Coyote contra ACME por vender productos peligrosos y utilizar publicidad engañosa.
A esto se sumó Milenio, que publicó una portada especial presentada como una noticia de última hora sobre el conflicto legal, trasladando la historia de la película al formato de un caso judicial real.
El concepto también llegó a las calles y a otros espacios. Galerías Insurgentes, en Ciudad de México, realizó una activación con un automóvil completamente aplastado por un piano gigante con el logotipo de ACME.
Todas estas acciones utilizaron un mismo recurso: tratar el conflicto entre el Coyote y ACME como si estuviera ocurriendo fuera de la película. Así, la campaña pudo aparecer en redes, medios, espacios públicos, universidades y productos de consumo, manteniendo la disputa como hilo conductor de la comunicación alrededor del estreno de Coyote vs. ACME.










