Desde la generación automática de contenidos para campañas de marketing hasta la producción de reportes e insights en tiempo récord, esta tecnología tiene el potencial de transformas organizaciones.
La inteligencia artificial (IA) generativa ha experimentado un crecimiento notorio en los últimos años. Esta evolución ha capturado la atención de industrias, gobiernos y usuarios por igual, generando tanto entusiasmo como preocupación.
Uno de los factores clave detrás de este crecimiento es la accesibilidad, lo que ha desencadenado una ola de innovación en campos como la educación, el marketing, el diseño y la atención al cliente. De esa manera, la IA generativa es utilizada para personalizar experiencias, automatizar tareas repetitivas y potenciar la creatividad.
Como vemos, la IA generativa ha pasado de ser un concepto emergente a una herramienta que muchas empresas empiezan a considerar determinante para su progreso. Desde la generación automática de contenidos para campañas de marketing hasta la producción de reportes e insights en tiempo récord, pasando por asistentes virtuales que mejoran la atención a toda hora, simulaciones y prototipos que optimizan productos y servicios.
La IA generativa es clave
De acuerdo al Banco Mundial, la IA generativa tiene el potencial de mejorar la productividad de entre el 8% y el 14% de los puestos de trabajo, especialmente en sectores urbanos, educativos y formales. En ese sentido, el CIO Playbook 2025 reveló que el 67% de las empresas peruanas planea aumentar su inversión en IA en 2025.
No obstante, menos del 20% de las compañías cuenta con políticas éticas para su implementación. Frente a este panorama, la pregunta clave es si la IA generativa es solo una moda o una herramienta capaz de transformar los negocios. Al respecto, Víctor Ruíz, vicepresidente de Operaciones de Konecta Perú, comparte cinco formas estratégicas de cómo aprovecharla:
- Definir objetivos claros: identificar qué procesos o áreas se beneficiarán más de la IA permite priorizar inversiones, enfocar esfuerzos y asegurarse de que la tecnología genere resultados medibles.
- Capacitar a los equipos: enseñar a los colaboradores cómo interactuar con la IA y cómo interpretar sus resultados fomenta confianza, reduce errores y facilita su integración en el trabajo diario.
- Integrar la IA con las herramientas existentes: garantizar que esta tecnología esté conectada con sistemas y flujos de trabajo actuales evita duplicidades, mejora la eficiencia y potencia el valor de los datos generados.
- Monitorear resultados: establecer indicadores para medir impacto en ventas, eficiencia y satisfacción del cliente ayuda a identificar oportunidades de mejora y ajustar la estrategia de manera continua.
- Garantizar ética y transparencia: definir límites, normas y buenas prácticas asegura un uso responsable de la tecnología, protege la confianza de clientes y colaboradores, y mejora la experiencia de los mismos.
“La IA generativa no es solo una moda tecnológica. Las empresas que la adoptan estratégicamente pueden mejorar la productividad, innovar en productos y servicios, y fortalecer la relación con sus clientes. Quienes no la integren corren el riesgo de quedarse atrás en un mercado cada vez más competitivo”, añadió Ruíz.