La final de la Supercopa de España en el país asiático reavivó el debate sobre cómo los clubes gestionan sus símbolos históricos al ingresar a mercados con normas culturales estrictas.
La Supercopa de España disputada recientemente en Arabia Saudita no solo ofreció un espectáculo deportivo entre dos de los clubes más poderosos del mundo, sino que también puso en el centro una discusión sobre la gestión de marca en escenarios internacionales complejos. La final entre Barcelona y Real Madrid en Jeddah, que volvió a coronar al conjunto catalán, se celebró bajo un lente distinto al habitual con el de la marca y la identidad cultural.
En los alrededores del estadio y en las tiendas oficiales dentro del país, se observó una particularidad que pasó desapercibida para muchos espectadores casuales, pero no para expertos en branding y aficionados de largo recorrido: las versiones de camisetas que se vendieron no mostraban las cruces presentes en los escudos oficiales de ambos clubes. Esta modificación responde a las normas culturales del mercado saudí, que restringen la aparición de símbolos religiosos no islámicos en productos comerciales.

Supercopa en Arabia Saudita: identidad global vs. respeto cultural
La presencia de versiones alteradas de los escudos desató reacciones diversas en redes y entre comentaristas deportivos. Para algunos, se trata de una decisión pragmática, ya que al entrar en un mercado con normas culturales distintas, las marcas deportivas adaptan sus productos para cumplir con las reglas locales y seguir expandiendo su alcance. Este enfoque, común en multinacionales que operan en múltiples regiones, interpreta la marca como algo dinámico y multifacético, capaz de asumir variaciones sin perder esencia global.

Pero otros observadores lo ven como un signo de tensión entre integridad de marca e intereses comerciales. Para clubes con historias centenarias, cada elemento de su escudo encierra valores, tradiciones y conexiones emocionales profundas con sus seguidores. La eliminación de la cruz, aunque sea por razones culturales, plantea la pregunta de hasta qué punto estas identidades pueden modificarse sin diluir sus significados fundamentales.
No es la primera vez que equipos deportivos enfrentan este dilema. En el pasado, acuerdos comerciales en Oriente Medio han llevado a versiones alternativas de símbolos o insignias para respetar sensibilidades locales, un fenómeno que acompaña la globalización del fútbol moderno.










