La maison francesa conmemora su emblema gráfico más reconocible a través de una campaña global liderada por la actriz, reforzando la vigencia cultural de uno de sus bolsos más icónicos.
Louis Vuitton marca un nuevo hito en su historia al celebrar los 130 años de su monograma con una campaña que vuelve al origen de su identidad. Para esta ocasión, la casa francesa elige a Zendaya como figura central de un relato que pone en primer plano al Speedy, uno de los productos más reconocibles y persistentes del universo del lujo.
En esta ocasión, la propuesta se aleja de la nostalgia para centrarse en la continuidad. El monograma, creado a finales del siglo XIX como respuesta a la falsificación y como símbolo de autoría, reaparece como un lenguaje vigente que conecta pasado y presente. En ese contexto, el Speedy funciona como el eje narrativo de la campaña.
Zendaya y el icono que nació para el movimiento
Diseñado originalmente en la década de 1930 como un bolso ligero pensado para acompañar una vida urbana en transformación, el Speedy consolidó su lugar en la historia de la maison cuando, en 1959, se incorporó de forma definitiva al canvas Monogram. Desde entonces, el modelo ha atravesado décadas de cambios estéticos, colaboraciones y reinterpretaciones sin perder su identidad esencial.
La campaña, fotografiada por Glen Luchford y acompañada por piezas audiovisuales dirigidas por Roman Coppola, apuesta por una narrativa contenida que prioriza el gesto y el ritmo. Zendaya no actúa como un rostro decorativo, sino como una presencia activa que encarna los valores de dinamismo asociados al Speedy.
Asimismo, Louis Vuitton amplía el alcance del homenaje con la participación de figuras como Catherine Deneuve, Liu Yifei y Hoyeon, reforzando el carácter transversal del monograma y su capacidad para dialogar con distintas generaciones, geografías y códigos culturales.










