La leyenda de la NFL protagoniza la nueva campaña global de la marca para transformar el ritual previo a los partidos en una excusa perfecta para pedir pizza.
Tom Brady ya no lanza pases en el emparrillado, pero sigue dictando jugadas. Esta vez lo hace desde la publicidad, encabezando la nueva campaña de Pizza Hut que juega con uno de los códigos más reconocibles del fútbol americano: el famoso «hut». La propuesta busca algo más que vender pizza; apunta a apropiarse de la previa de los partidos, un momento clave del consumo deportivo.
La marca apuesta que antes de que empiece el juego, el público debe pensar en pizza. Con Brady como figura central, la campaña conecta de forma directa con los fanáticos del fútbol americano y de la NFL, mezclando humor y nostalgia en una narrativa que cruza la cancha con la mesa del living.
Pizza Hut: fútbol americano y cultura de consumo
El corazón de la campaña está en un spot que presenta a Brady en un rol inesperado, lejos del uniforme y cerca del delivery. El tono liviano refuerza el mensaje sin solemnidad y dialoga con una audiencia acostumbrada a ver a las grandes estrellas del deporte reinventarse fuera del campo.
Desde VML, la agencia detrás del concepto, explican el insight creativo con claridad: «El fútbol lleva años anunciando Pizza Hut. Su nombre se menciona más de cincuenta veces en cada partido». Para la marca, la clave estuvo en transformar esa coincidencia lingüística en una llamada directa a la acción, sin forzar el vínculo.
Pizza Hut, por su parte, ve en esta campaña una forma de amplificar el lanzamiento de su Big New Yorker a un precio accesible, pero con una estrategia de alto impacto cultural. “Cuando lanzas el Big New Yorker por solo 10 dólares, tienes que ir en grande con todo lo que lo rodea”, afirmó Melissa Friebe, CMO de la compañía.










