Una experiencia gastronómica en Lima sorprendió a sus invitados con platos vacíos para visibilizar el desperdicio de alimentos en el país y presentar una plataforma que financia la logística necesaria para que productos rescatados lleguen a poblaciones vulnerables.
Una invitación a un supuesto nuevo restaurante de alta cocina en Lima despertó la curiosidad de líderes de opinión, empresarios y creadores de contenido. La propuesta prometía una experiencia gastronómica distinta en la capital. Sin embargo, la velada terminó revelando algo muy diferente: una acción creativa diseñada para llamar la atención sobre el desperdicio de alimentos en el Perú.
La iniciativa surgió desde el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), organización que decidió utilizar el lenguaje de la gastronomía para visibilizar la falta de recursos logísticos que impide trasladar alimentos no vendidos desde mercados hacía comunidades que sí los necesitan, una brecha poco discutida dentro del sistema alimentario.
Kunka: cuando un «restaurante» se convierte en mensaje
Los asistentes llegaron al evento esperando degustar un menú especial; sin embargo, cuando inició el servicio encontraron algo inesperado: platos completamente vacíos. La escena formaba parte de la narrativa de la experiencia, ya que en lugar de presentar una propuesta culinaria, los organizadores utilizaron el restaurante como escenario para visibilizar una problemática estructural.
El gesto simbólico apuntaba a una realidad concreta: en Perú se pierden cada año más de 12 millones de toneladas de alimentos que no logran venderse ni distribuirse. Muchos de esos productos mantienen buen estado y valor nutricional, pero no llegan a las mesas de familias vulnerables debido a la falta de transporte, almacenamiento y sistemas de distribución.
En ese contexto, Sarah Laughton, representante en Perú del Programa Mundial de Alimentos, señaló: «Una tragedia del desperdicio de alimentos es que tienden a ser alimentos frescos de alto valor nutritivo los que terminan siendo desperdiciados. Son los mismos alimentos que muchas familias necesitan y no se pueden permitir, por falta de recursos para comprarlos». Además, explicó que uno de los mayores problemas es la distribución: «El transporte es un gran cuello de botella. Necesitamos nuevas formas de involucrar a la sociedad y demostrar que actuar está al alcance de todos».
La acción culminó con la revelación de Kunka, una plataforma digital impulsada por el PMA que busca movilizar inversión de impacto para financiar precisamente esa logística que suele faltar. El proyecto conecta a donantes, organizaciones que rescatan alimentos y comunidades que requieren apoyo, con el objetivo de completar el recorrido que permite que esos productos lleguen finalmente a quienes los necesitan.
Asimismo, el lanzamiento también involucró al emprendedor fintech Daniel Bonifaz, quien había generado expectativa en redes al anunciar que realizaría una nueva inversión. Durante el evento se aclaró que el proyecto no se relacionaba con la gastronomía comercial, sino con una propuesta social enfocada en combatir el desperdicio alimentario.
Por su parte, desde el lado creativo, la campaña de Kunka apostó por construir una experiencia completamente real para luego romper las expectativas del público. Carlos Altamirano, VP Creative de Digitas Perú, destacó el desafío que implicó la idea: «Fue una locura hermosa: crear un restaurante completo que no era un restaurante. Nada de esto hubiera sido posible sin un equipo enorme detrás. Cuando la creatividad se junta con ganas reales de hacer algo distinto, la idea deja de ser un concepto y se convierte en una acción concreta».







