Quiero escribir…

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“Quiero escribir, pero me sale espuma, quiero decir
muchísimo y me atollo…”
.

Así dice el gran César Vallejo en su poema, y lo cito con verdadero respeto, pues creo que refleja lo que a todo creativo le sucede más de una vez mientras está tratando de unir esos hilos mágicos, los que forman el tejido de aquello que hace, sea escritura, música, escultura o pintura…

Pareciera que “la musa de la inspiración” se ha ido y uno se queda en blanco, enfrentando a lo que se ha llamado la “página en blanco”, en el caso de la escritura.

No creo que exista –en este caso específico- un redactor publicitario, que de pronto no note un pequeño vacío, una “ausencia” en el hilo de su razonamiento y se vea impedido de continuar trabajando en lo que hacía, porque algo lo distrajo y cambió su foco de atención hacia algo distinto. Pasa siempre y no creo que deban preocupar mucho estos “hiatos”, ya que cualquiera se desconcentra, pero hay que esforzarse por “seguir el hilo” y tratar de volver al camino que se estaba siguiendo, o en su defecto –pasa a veces- optar por el “borrón y cuenta nueva” y empezar otra cosa.

En mi experiencia, tratando de imaginar o “crear” infinidad de piezas publicitarias, me he enfrentado muchas veces (más de las que puedo recordar), con la famosa “página en blanco”, a la que en esta época de la ubicua computadora yo llamaría la “pantalla vacía” y que lo que creo que en verdad es un “gap”, es un “vacío” – ya lo dije- que nuestra mente muestra. La causa generalmente es la pobre capacidad de atención que tenemos y que se alimenta de esa gran cantidad de elementos distractores que ocurren hoy, porque todo sucede más rápido, en una cantidad mayor y más dispersa.

“¿Cómo evitarla?” nos preguntaremos y yo, francamente
no tengo respuesta. Claro que, si uno está en un ambiente que impida la concentración casi por completo, serán prácticamente inútiles los esfuerzos, pero yo recuerdo que decía que “hasta en un ómnibus (hoy sería en un microbús), debo poder escribir”, porque he tratado siempre de no perder la concentración.

Estoy seguro que a veces he pasado por malcriado, por no atender en algún momento a alguien, ya que estaba tratando de resolver algo, de no “perder el hilo” de lo que había encontrado.

Evitar distraerse. No me parece conocer otra salida… Voluntad, firmeza en las decisiones y un buen café “para ayudar a pensar”, para hacer la o las pausas, más llevaderas

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