Arroz con mango

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Creo que a nadie se le ocurriría probarlo siquiera – porque no debe ser muy apetitoso de ver, y si lo hiciera de puro distraído, imagino su cara de desagrado…

Me parece que hoy, mucha de la publicidad es un “arroz con mango” incomible, por lo menos la que veo yo cotidianamente, en los diversos medios. Ya no me siento atraído, provocado o animado por la curiosidad, el entusiasmo, ni tampoco me produce alguna emoción, salvo tal vez la rabia, porque pienso que todo se está desbarrancando de un tiempo a esta parte.

Siempre que pienso así y escribo así, me pregunto si creerán que lo hago por despecho, por eso de que “todo tiempo pasado fue mejor”, o por cualquier motivo medio rencoroso de un viejo publicista, que ya no ejerce la profesión, y al que “se le pasó el tiempo”, o que ya no “está a tono” con lo que sucede, o como dicen los franceses, está “passé”…

Bueno, creo que esta profesión se ha ido desvirtuando y resulta que ahora cualquiera es publicista (porque parece facilísimo el serlo), porque “comunicar” lo hacen todos hablando, tecleando –chateando- en la computadora, escribiendo en WhatsApp por el celular, o simplemente hablando. No parece tener nada especial el hacerlo. Como digo siempre, “la comunicación es común”.

Hubo un tiempo en que las ideas estaban por encima de los precios y hoy pareciera que se quedaron los estos y las ideas desaparecieron. Es aceptar que las emociones se fueron, para dejar el sitio a unas realidades que por más colores y tamaño que tengan, no son otra cosa que frías verdades y que tal vez las dos únicas emociones que susciten, sean el asombro y la cólera .

Francamente, como público, prefiero los platos apetitosos de ver y que saboreo con deleite. Algo puede ser nutritivo, sano, insípido y, para eso, alimentémonos con píldoras, de esas que se tragan con agua… O seamos robots y no comamos nada.

¡Gracias!

Hemos recibido tus datos.

Validar por WhatsApp