La marca transforma el lanzamiento de su nueva pasta en un experimento cultural en Medio Oriente, al poner su receta a prueba frente a italianos de la diáspora.
Pizza Hut decidió entrar en el terreno simbólico de la cocina italiana con el lanzamiento de una nueva línea de pastas. Lejos de evitar la polémica, la compañía la tomó como punto de partida y transformó el lanzamiento en una acción de marketing que combina provocación y humor.
La propuesta partió de una pregunta incómoda pero estratégica: ¿quién tiene hoy la autoridad para definir qué es “auténticamente italiano”? En lugar de buscar la aprobación del canon gastronómico tradicional, la marca eligió exponer las tensiones internas de la identidad italiana contemporánea.
Pizza Hut Middle East: identidad, diáspora y comida como territorio simbólico
Para llevar esa idea al terreno narrativo, Pizza Hut, diseñó un experimento social que reunió a dos perfiles opuestos. Por un lado, italianos formados en la tradición culinaria clásica, defensores estrictos de las reglas heredadas. Por otro, ciudadanos con pasaporte italiano que crecieron fuera de Italia, en países como Japón, Líbano o Kazajistán, y que conviven con interpretaciones híbridas de su cultura de origen.
Ambos grupos probaron la nueva pasta de la marca en igualdad de condiciones. Las reacciones no buscaron unanimidad ni consenso. Por su parte, la campaña capturó desacuerdos, ironías y debates genuinos que dejaron en evidencia cómo la cocina funciona como un marcador de identidad, pertenencia y memoria colectiva.
El resultado no se limitó a validar un producto, sino a construir un relato donde la comida se convierte en excusa para hablar de migración y cambio cultural. La marca, consciente de su rol outsider dentro del imaginario italiano, asumió esa posición sin intentar ocultarla.
«Sabemos que nuestra pasta no es lo que muchos llamarían convencional. Pero eso es exactamente lo que define a Pizza Hut», señaló Ahmad Hasan, Marketing Manager de Pizza Hut Middle East. “En lugar de evitar la conversación, decidimos enfrentarla y demostrar que el sabor no siempre necesita seguir las reglas”.
La campaña, desarrollada por Publicis Middle East, evolucionó desde el experimento inicial hacia un documental corto y una serie de piezas digitales que amplifican las reacciones del test. En redes sociales, la marca optó por fragmentos descontextualizados y humor autorreferencial para reforzar su tono honesto y cercano.

“Cuando una marca se permite reírse de sí misma, se vuelve más humana”, explicó Augusto Correia, Creative Director de la agencia. «La honestidad es humana. La perfección no lo es. Y la perfección nunca hizo reír a nadie», concluyó.










