La firma italiana celebra los 20 años de «The One» con una campaña que combina legado y vigencia cultural, confirmando que las celebridades siguen siendo un activo clave en la estrategia del lujo global.
Dolce & Gabbana demuestra una vez más que el lujo no solo se construye con productos, sino con narrativa. Para conmemorar los 20 años de “The One”, una de las fragancias más reconocidas, la firma italiana apostó por una campaña que cruza generaciones teniendo como protagonistas a la icónica Madonna y el actor Alberto Guerra.
El anuncio no tardó en circular por redes sociales, medios especializados y conversaciones digitales. Más allá de la estética, la elección de ambos protagonistas responde a una lectura clara del momento que vive la industria con audiencias fragmentadas, consumo acelerado de contenidos y una competencia feroz por atención en el universo del lujo.
El star power como estrategia vigente
Lejos de agotarse, el uso de celebridades sigue funcionando como una herramienta de alto impacto cuando existe coherencia entre el embajador y la marca. Según datos de Statista, las campañas que integran figuras públicas pueden elevar el reconocimiento de marca entre 70 % y 80 %, en especial en lanzamientos o procesos de reposicionamiento. En sectores como moda, belleza y fragancias, el retorno de inversión puede superar los cinco dólares por cada dólar invertido.
En ese contexto, Madonna encarna mucho más que fama. Representa reinvención constante, provocación y dominio del lenguaje visual, valores que Dolce & Gabbana ha sabido explotar históricamente. Su regreso al centro del radar mediático, tras una gira mundial y una fuerte conexión reciente con América Latina, refuerza su vigencia como ícono cultural.
Por otro lado, la presencia de Alberto Guerra, en cambio, cumple otra función estratégica. El actor aporta cercanía con audiencias latinoamericanas y suma una lectura contemporánea del atractivo masculino, ampliando el alcance de la campaña hacia públicos que hoy consumen lujo desde plataformas digitales.
El movimiento se inserta en un mercado altamente competitivo. De acuerdo con Statista, la industria global de fragancias superó los 58 mil millones de dólares en 2024 y proyecta un crecimiento anual superior al 5 % hacia 2030. En ese escenario, el diferencial ya no depende solo del aroma, sino del relato que lo acompaña.










