La integrante del grupo surcoreano de K-pop inicia una colaboración a largo plazo con la marca deportiva, consolidando su influencia como ícono cultural.
En un contexto en el que los artistas ya no solo representan audiencias, sino estilos de vida completos, las alianzas estratégicas entre marcas adquieren un carácter cada vez más simbólico. En este escenario, el anuncio de la incorporación de Lalisa Manobal, mundialmente conocida como Lisa, al universo Nike confirma cómo el entretenimiento global está redefiniendo las narrativas del deporte y la moda.
Con una presencia que trasciende escenarios y plataformas, la artista tailandesa se convirtió en una figura clave del ecosistema cultural contemporáneo. Su impacto no se limita al K-pop, sino que se extiende al streetwear, al lujo y a la conversación digital. En ese sentido, la asociación con Nike llega como una consecuencia natural de un recorrido donde el movimiento y la estética siempre funcionaron como ejes centrales.
Lisa x Nike: de los entrenamientos al relato de marca
La alianza entre Lisa y Nike se construye sobre una historia personal que refuerza la autenticidad del vínculo. Antes de convertirse en estrella global junto a BLACKPINK, la artista ya encontraba en las zapatillas y la ropa deportiva una herramienta clave para entrenar, bailar y expresar identidad.
El debut de Lisa como rostro de la marca tuvo lugar en París, donde apareció vinculada a uno de los modelos más reconocibles del archivo de la compañía: las Air Max 95. La elección no resulta casual, ya que se trata de una silueta asociada históricamente a escenas musicales y a movimientos de autoexpresión.
Más allá de la imagen, el acuerdo pone el foco en la rutina física como parte del rendimiento creativo. La cantante integra la indumentaria Nike en entrenamientos de alta exigencia, coreografías intensas y prácticas como pilates, reforzando la idea de versatilidad como atributo clave del estilo contemporáneo. «Para mí, se trata de mantener la energía en todo lo que hago»., señala Lisa.










